determinismo

El determinismo pretende mostrar que los sucesos históricos a gran escala no pueden salirse de un curso específico que apunta en un sentido igualmente específico: el Imperio Romano había de disolverse, la sociedad industrial había de nacer en Inglaterra, el Imperio Chino había de anquilosarse. Estos hechos obedecen a causas, e investigar estas causas necesarias podría incluso proporcionarnos enseñanzas prácticas a la hora de afrontar un futuro que se regirá igualmente por causas necesarias. Aquí no se pretende negar cierto determinismo. Muy al contrario, la doctrina nazi estaba condenada, como el comunismo soviético, a acabar siendo barrida del curso histórico (aunque recordemos que la debacle del comunismo soviético al final del siglo XX no fue prevista por nadie) y todo parece indicar que sí existe un curso de desarrollo histórico que apunta a la instauración gradual de mayores controles de la violencia social que permitan una cooperación humana más eficiente para el beneficio del mayor número posible de individuos. Evidentemente, la ideología nazi cumplía estos requisitos todavía menos que el marxismo soviético ya que, al basarse en una doctrina racial, la mayor parte de la humanidad habría debido de verse necesariamente perjudicada por el dominio de la supuesta raza superior. Pero donde el determinismo histórico sí se equivoca lastimosamente es en el tratamiento mítico dado a la Segunda Guerra Mundial con posterioridad a 1945. No solo en obras de ficción escritas o audiovisuales, sino también en libros de historia, se nos muestra el resultado final de la guerra –la dramática derrota de Hitler y sus aliados japoneses- como una especie de western, donde los buenos derrotan a los malos gracias a su habilidad con las armas. Es como si pretendiesen tranquilizarnos demostrándonos que los malvados, por serlo tanto, están incapacitados para ganar las guerras. Se nos pretende convencer de esto arguyendo complicados razonamientos sobre economía, política u organización administrativa. Esto es absurdo. Hitler pudo ganar. Pudo ganar incluso cuando ya estaba en guerra, a la vez, contra la Unión Soviética, los Estados Unidos y el Imperio Británico, y, de hecho, es sorprendente que no ganara. Una sociedad totalitaria y militarista como la de la Alemania nazi poseía los medios suficientes para alcanzar ese triunfo y, si no fue así, se debió única y exclusivamente a la pura casualidad de que un solo hombre no tomó en un determinado momento una sola y lógica decisión; esta decisión habría sido de tipo meramente militar, estratégico, en absoluto afectada por la ideología ni por las condiciones económicas y sociales. El nazismo, por supuesto, hubiera acabado fracasando, pero no tal como sucedió en realidad, al cabo de una especie de gran espectáculo bélico en el cual los justos vencieron a los malvados. El bien se impone al mal, sí, muy probablemente, pero la guerra es un terreno para el cual el mal, a veces, está mejor cualificado. Es un hecho que, de todas formas, fue la Unión Soviética, un régimen tan totalitario y casi tan maligno como el III Reich, quien acabó derrotando a la Alemania nazi (y aquí no es el lugar para discutir si hubieran podido hacerlo sin ayuda). El relato que extensamente se presenta en este espacio comienza, pues, con la toma por Hitler de una sola decisión concerniente a una determinada iniciativa estratégica de tipo militar (esencialmente, cerrar el Mediterráneo con el fin de que la flota italiana entre en el Mar Negro). Es conveniente seguir el relato desde el principio con ayuda del Índice, y para su comprensión más exacta es preciso informarse lo mejor posible acerca de los sucesos de la historia militar de la guerra. Se acompañan los episodios de una Cronología, donde se diferencia lo real de lo ficticio, y se aportan algunos links útiles (la Wikipedia es muy completa y contiene pocos errores). La historia militar abarca cuestiones sociales, políticas y económicas (incluso geográficas), así que puede resultar también instructivo en muchos otros aspectos. Cuenta, asimismo, con un componente lúdico… y este mismo componente lúdico conlleva las correspondientes implicaciones psicológicas y sociales.

martes, 11 de febrero de 2014

6. Conquista del Mar Negro

 

  En esta historia alternativa, las líneas verdes en espacios de tierra firme señalan el frente en el momento de la entrada de la flota italiana en el Mar Negro (19 de junio de 1942), las flechas verdes indican las fuerzas de desembarco en la península de Taman (21 de junio) y el posterior refuerzo a la cabeza de playa, las flechas azules la dirección de la ofensiva "Fall Blau" (28 de junio), las flechas marrones la conquista final de la costa oriental del Mar Negro por las tropas del Eje (11 de septiembre 1942).


  La ofensiva “Fall Blau” alemana comienza el 28 de junio de 1942. Aprovechando el trastorno creado por la invasión del Mar Negro por la flota italiana (19 de junio) y el posterior desembarco en Taman (día 21), truenan los cañones alemanes al oeste del río Mius, que desemboca en el Mar de Azov. El mariscal von Bock dirige la ofensiva de todo el Grupo de Ejércitos Sur alemán con las unidades escogidas de las fuerzas armadas alemanas y con un objetivo prioritario: la captura de toda la costa del Mar Negro previa a la conquista del Cáucaso y sus grandes recursos de materias primas.

   El 1 ejército Panzer alemán (1 Panzerarmee) y el 17 ejército de infantería alemán (17 Armee) son los que rompen el frente. Al 1 Panzerarmee acaba de añadirse la 50 división de infantería, anteriormente formando parte del 11 Armee en Crimea: el cerco naval a los ejércitos rusos en Crimea (Kerch y Sebastopol) permite ahora que sea posible prescindir de esta unidad de infantería y que se la envíe a reforzar el avance hacia Rostov. También la división italiana "Sforzesca", tras una estancia de tres meses, abandona Crimea para incorporarse al ejército italiano en el este de Ucrania. Para compensar este debilitamiento de la fuerza del Eje, todas las fuerzas rumanas anteriormente dedicadas a la defensa costera se dirigen a ocupar posiciones en Crimea frente al enemigo rodeado y cada vez más debilitado por el bloqueo naval.

   El objetivo de la ofensiva alemana del Grupo de Ejércitos Sur, más allá de conquistar Rostov, consiste en rodear todo el Mar de Azov hasta enlazar por tierra con la cabeza de playa del cuerpo anfibio germanoitaliano en Taman que, al mismo tiempo, está a punto de ser reforzado por mar por la transferencia de otras tres divisiones del 11 Armee que embarcan en los puertos de Crimea (en Crimea quedan a partir de ahora solo dos divisiones alemanas, tres italianas y cinco rumanas... más las unidades rumanas de defensa costera que acuden ahora a reforzar los frentes en tierra adentro). Más al norte del Mar de Azov, en el sector próximo de Voronezh, se prepara para atacar también el resto del Grupo de Ejércitos Sur (6 Armee, 4 Panzerarmee y 2 Armee, más los soldados húngaros, rumanos e italianos). Lo harán el 9 de julio, una vez que los rusos comiencen a presentar resistencia organizada a los ataques alemanes en la zona del Mar Negro.

   Aunque la férrea determinación de Stalin y los hábiles generales de la Stavka, Zhukov y Vassilievsky, evitan el caos total, no se puede salvar Rostov, que cae el 10 de julio, el día después de que el resto del grupo de Ejércitos Sur alemán emprenda la segunda fase de “Fall Blau” más al norte, ahora contra Voronezh, en el alto Don, con el objetivo de hacer creer a los rusos que el auténtico blanco de la ofensiva es Moscú.


                    Las tropas nazis conquistan Rostov en el verano de 1942

    Con tantos frentes abiertos y tantas amenazas, los soviéticos capean la situación como pueden y lanzan sus nuevos cuerpos de tanques que, inexpertos aún, sucumben ante la superioridad táctica de los Panzer alemanes (pero no hay que perder de vista el hecho de que en esta época los rusos están fabricando tres o cuatro veces más tanques al mes que los alemanes, y que se trata, en su mayoría, de buenos tanques).

   Desde Rostov, tomado el 10 de julio, los alemanes se dirigen hacia el sur, aunque siempre desplegando fuerzas de protección en los flancos para no quedar atrapados en un "cuello de botella". Unos setenta kilómetros al sur de Rostov, carretera y ferrocarril se bifurcan. Hacia el este, el camino se interna en el Cáucaso. Pero hacia el oeste está la dirección correcta, hacia Krasnodar, y un poco más allá, los puertos del Mar Negro de Anapa y Novorossisk. El esfuerzo principal, por tanto, se hace en esta dirección, y la vanguardia blindada alemana toma Krasnodar, a 270 kilómetros de Rostov, al cabo de una semana de avances, el 18 de julio. El 24 de julio de 1942, el 1 Panzerarmee al mando del mariscal Kleist logra enlazar con Manstein y su tropa alemana, italiana y rumana en el reducto de la península de Taman (que se ha mantenido durante un mes abastecido solo por mar y aire): otro avance espectacular de 170 kilómetros en seis días. El 1 Panzerarmee, siempre apoyado por el 17 Armee (ambos conforman el grupo de ejércitos A, al mando del mariscal List, dentro del grupo de ejércitos sur), ha necesitado dos semanas, tras conquistar Rostov, para rodear el mar de Azov (cuatrocientos kilómetros de trayecto). De conquistar toda la costa oriental del Mar Negro hasta la misma frontera turca (objetivo político primordial, según señala Hitler, que desde mediados de julio está dirigiendo la ofensiva desde Vinitsa, en Ucrania) tiene que encargarse ahora el 17 Armee, mientras que el 1 Panzerarmee, conseguido el objetivo principal de enlazar con la cabeza de playa y cediendo algunas de sus unidades al 17 Armee, será el que profundice en el nordeste del Cáucaso, hasta alcanzar el mismo Mar Caspio con el objetivo de aislar por completo a los soviéticos en el resto de la vasta y montañosa región, aunque también ha de cooperar en la operación prioritaria de la conquista de la costa del Mar Negro. El 6 Armee, más al norte, debe dirigirse a Stalingrado para cubrir el flanco y cerrar a los rusos la navegación por el bajo Volga, que permite, entre otras cosas, el transporte de petróleo del Cáucaso a los grandes centros industriales más al norte.

   El 17 Armee, al mando del general Ruoff, es un gran ejército de infantería con cuatro cuerpos que incluye divisiones de montaña y que va a ser reforzado por dos divisiones de élite del 1 Panzerarmee (la 13 Panzer y la Waffen-SS Wiking). Para alcanzar la frontera turca tienen que superar primero las inmensas montañas del Cáucaso que llegan hasta el mismo mar, pero Ruoff y su superior inmediato, el mariscal List, no dudan de que van a conseguirlo: mientras los demás ejércitos alemanes siembran la devastación profundizando tierra adentro hacia el este (hacia Voronezh, el río Don, Stalingrado y el mar Caspio), él, en la misma costa, va a contar con el apoyo de los cañones de la flota italiana. Y algo más que los cañones: las cincuenta “Motozattere” utilizadas en el desembarco el mes anterior, más otras veinte naves equivalentes alemanas, pueden transportar, en un solo día, y si utilizan el próximo puerto de Anapa como punto de partida, hasta 3.500 toneladas de material de guerra… o quince mil hombres armados. Y, a fin de reforzar la logística, están en camino veinte naves más de esta clase (la mitad de ellas, desde el Norte de África, donde Rommel ya no las necesita para suministrarse). Además, pueden usarse otras embarcaciones para transportar hombres, y muchas más a medida que vayan siendo puestos en servicio los puertos enemigos capturados, de los cuales el más importante es la gran base naval de Novorossisk, cuyo ferrocarril conecta el Mar Negro con Stalingrado, 680 km hacia el este tierra adentro.

  Esta red logística basada en el transporte marítimo permitirá al 17 Armee, por tanto, encontrarse siempre en plenitud de fuerzas frente a los angustiados rusos que, a su vez, irán teniendo cada vez más dificultades para aprovisionarse. A finales de julio, tras más de un mes de combates navales, la flota soviética del Mar Negro ya casi no existe. El último crucero ruso está incapacitado para navegar y sus cañones van a utilizarse en la desesperada defensa de la base de Novorossisk, que será el primer objetivo del 17 Armee. Apenas un par de destructores rusos pueden intentar alguna aventura, y todavía quedan unos pocos submarinos que no han sido liquidados por las naves del Eje. En cualquier caso, los buques italianos se acercan a la costa cada vez que hace falta cañonear un objetivo terrestre. Más que la maltrecha flota enemiga, el principal riesgo que corren los navíos italianos son los ataques aéreos.

   El 3 de agosto -diez días después de enlazarse con la cabeza de puente de Taman- una vez se ha reequipado (haciendo uso del puerto de Anapa), el 17 Armee de Ruoff asalta Novorossisk con todo lo que tiene, incluidos los cañones de la flota, y desborda al 56 ejército ruso que defiende la gran base naval. Antes de retirarse, los soviéticos tienen el buen juicio de sabotear en lo posible el puerto y la terminal ferroviaria.


                           El puerto de Novorossisk durante la segunda guerra mundial


  Dos días más tarde de la caída de Novorossisk, el 5 de agosto, no muy lejos de allí, pero más tierra adentro, otro de los cuerpos del 17 Armee, con apoyo del 1 Panzerarmee, captura los campos petrolíferos de Maikop, uno de los más buscados trofeos: a pleno rendimiento, solo este campo puede proporcionar al Eje tanto petróleo como el que obtenían "por las buenas" durante el pacto germano-soviético y se encuentra, además, solo a 150 kilómetros del puerto y refinería de Tuapse, conectado por carretera, ferrocarril y oleoducto. De nuevo, los rusos lo han incendiado todo al retirarse, pero no es nada que no tenga solución, especialmente porque, una vez que se capture Tuapse, que es el siguiente objetivo del 17 Armee, todo el material de ingeniería llegará en poco tiempo desde el otro lado del Mar Negro. El puerto de Tuapse está a 120 kms al sur de Novorossisk, siguiendo la carretera de la costa.

Los alemanes capturan los campos petrolíferos de Maikop en el Cáucaso, abandonados en llamas por el enemigo en retirada.

   Tras la conquista de la ciudad y el puerto de Novorossisk, el 17 Armee se toma un par de semanas para reequiparse, para que los ingenieros comiencen los trabajos de reparación en el puerto y también para que el 1 Panzerarmee se vaya abriendo paso hacia el sudeste del Cáucaso, organizando rutas de acoso a través de las montañas hacia la costa del Mar Negro que el 17 Armee utilizará. Mientras tanto, las Motozattere, algunas navegando directamente desde la desembocadura del Danubio y atravesando todo el Mar Negro, siguen desembarcando armas, munición y combustible en la misma retaguardia alemana. Los soviéticos que defienden la costa del Mar Negro, por el contrario, a duras penas pueden recibir suministros por el ferrocarril y carretera costeros, bajo el cañoneo constante de los buques italianos, o a través de las montañas, por cuyos pasos también se están aproximando otras unidades del 17 Armee.

   El 17 Armee emprende la ofensiva para la conquista final del Mar Negro el día 20 de agosto -quince días después de la caída del puerto de Novorossisk-, mientras el 1 Panzerarmee penetra hacia el este con el objetivo de alcanzar el mar Caspio, esperando dejar pronto el territorio de la URSS cortado en dos; para el 30 de agosto el 6 Armee cruza el río Don para conquistar Stalingrado. Con estos tres movimientos (conquista de Stalingrado, travesía del Cáucaso hasta el mar Caspio y conquista de toda la costa del Mar Negro) Hitler espera dejar la guerra en el Este prácticamente decidida a final del verano. También cuenta con conquistar Leningrado en septiembre u octubre, convirtiendo el mar Báltico en un lago alemán más, igual que ha hecho con el Mediterráneo y cree que está a punto de hacer con el Mar Negro.

   El que lo tiene más fácil es Ruoff y su 17 Armee. Para el avance de algo más de seiscientos kilómetros hasta la frontera turca divide su ejército en tres grupos principales: el 44 cuerpo, con las divisiones 97 y 101 Jäger (cazadores), toma la ruta de las montañas para acosar el puerto de Tuapse desde el interior, y el 49 cuerpo, con las divisiones de montaña 1 y 4, hace lo mismo con el puerto de Sukhumi, más al sur, todo por rutas que ha abierto el 1 Panzerarmee en su avance hacia el interior del Cáucaso, siguiendo el ferrocarril que va desde Rostov a Mahachkala (región de Dagestan, a orillas del Caspio). Mientras tanto, por la costa, avanzará el auténtico puño de hierro del 17 Armee: el 57 cuerpo, con las divisiones de infantería 125 y 198 más la división móvil eslovaca, reforzados por la 13 división Panzer (cedida del 1 Panzerarmee, que se queda solo con el elemento blindado de las divisiones 3 y 5 Panzer hasta que el 17 Armee logre alcanzar la frontera turca) y por la división Waffen-SS Wiking. Para comandar tan formidable fuerza se designa al general Eberhard von Mackensen, aunque el mismo Ruoff acompañará en ocasiones su avance. Como cobertura y reserva queda el 5 cuerpo, que está formado por las divisiones alemanas 8 y 73, y las divisiones de caballería rumanas 6, 9 y 19.

  El avance hacia la frontera turca se realiza a lo largo de la franja de tierra entre la costa y las montañas. Un escenario que da ventajas a los rusos en cuanto a que es un frente estrecho y la obstrucción que representan la eliminación de puentes, los derrumbes sobre la carretera costera y que los rusos cuentan con puertos y un ferrocarril para aprovisionarse... pero estas ventajas resultan insignificantes dado lo que supone para los alemanes contar con la capacidad de fuego de los buques italianos y la capacidad de las Motozattere para transportar suministros hasta las playas a medida que el 57 cuerpo avanza. Además, la flota italiana y la Luftwaffe impiden a su vez que los rusos reciban sus propios suministros, arrinconados como están entre las montañas y el mar, con el ferrocarril costero obstruido por la artillería naval italiana. Los ingenieros alemanes, mientras tanto, van reconstruyendo la carretera con los materiales que reciben por la costa. El avance nazi es constante, metódico e imparable.



   El 25 de agosto, el 17 Armee conquista Tuapse, al cabo de cinco días de ofensiva (algo menos de treinta kilómetros diarios): otro gran puerto con su ferrocarril, esencial para la extracción y el transporte del petróleo de los yacimientos próximos a Maikop. Los hombres del 57 cuerpo enlazan entonces con los del 44 cuerpo que asediaban los pasos en las montañas. El 31, cae Sukhumi (tras tomarse Sochi dos días después de Tuapse), enlazándose igualmente con el cuerpo 49 y dejando atrás la región costera más montañosa, entrándose en Georgia, en la región de la cuenca del río Rioni, las tierras bajas de Lazica (la antigua Cólquida). El 17 Armee sigue avanzando, siempre apoyado por la flota, y siempre con el 57 cuerpo por delante, con la 13 Panzer y los Waffen-SS de la Wiking. Hitler se siente molesto porque los turcos aún no intervengan. De hecho, el presidente Inonu recibe presiones constantes para declarar la guerra a los rusos, pero aun así se mantiene firme: conservar la neutralidad permite a Turquía extorsionar a los aliados para que le suministren por ferrocarril (el de Próximo Oriente) algunos bienes vitales, incluidos alimentos y petróleo. Inonu le comenta al embajador alemán Von Papen que el que sigan siendo neutrales favorece el avance del Eje, ya que hay decenas de miles de soldados rusos que, a medida que se acerca el enemigo a sus posiciones, tiran las armas y cruzan la frontera para entregarse a los turcos y ser internados.

   Algo hay de verdad en ello, porque cuando el 11 de septiembre de 1942, las tropas del 57 Cuerpo, tras atravesar el río Rioni y la llanura de Lazica, se apoderan finalmente de la última ciudad soviética en la costa oriental del Mar Negro (Batumi), se concentran ya más de treinta mil desertores rusos en los campos de internamiento que los turcos, aún neutrales, han improvisado en la frontera. Pero la sensación del momento se produce cuando los noticiarios alemanes difunden la imagen de los oficiales alemanes SS saludando marcialmente a los asombrados guardias fronterizos turcos: el Mar Negro está cerrado. Los alemanes han recorrido los seiscientos kilómetros en poco más de veinte días, siempre apoyándose en la flota y en los suministros recibidos por la costa.

                      El crucero soviético Vorochilov en el puerto de Batumi

   ¿Y Crimea, la flota soviética y el cuerpo anfibio germanoitaliano? Al enlazar los hombres del grupo de ejércitos A con la cabeza de playa de Taman, la lucha en el estrecho de Kerch está prácticamente terminada, ya que por estas fechas la flota soviética carece de capacidad alguna de transportar suministros al grupo de ejércitos ruso cercado, el “Frente” de Crimea (en la península de Kerch y en Sebastopol). A los cuatrocientos mil soviéticos (casi todos militares) les escasea la munición para sus cañones y pronto les escaseará la comida, aunque esquilmen a fondo los recursos de que disponen. Con todo, Stalin les ordena a Mekhlis, Petrov y Kozlov, los mandos supremos de las tropas aisladas en Crimea, que se mantengan firmes, con dos objetivos principales: inmovilizar el mayor número posible de tropas del Eje durante el mayor tiempo posible y mantener cerrado el estrecho de Kerch, con lo que, al menos, los alemanes no podrán utilizar aún los puertos del mar de Azov. Además, una media docena de submarinos rusos todavía son operativos en la gran base naval de Sebastopol y fuerzan a los destructores italianos a seguir escoltando sus convoyes de suministros de la costa oeste a la costa este del Mar Negro. Cuando menos, les hacen gastar combustible, del que andan escasos, y les impiden participar en operaciones de apoyo costero a las tropas alemanas que avanzan hacia el sur.

   Pero una vez terminada la campaña de la costa del Mar Negro, Hitler decide "limpiar" Crimea. Para eso hará de nuevo uso de los acorazados de la flota italiana que, en parte para ahorrar combustible, se han retirado a puertos seguros, habiendo dejado a los destructores y cruceros hacer las tareas de escolta y bombardeo costero. De nuevo se recurre a la fuerza anfibia y a las “Motozattere”, que en este momento son ya cien y, por lo tanto, pueden poner en tierra, de una sola vez, hasta a veinte mil hombres.

   Las tropas del Eje se toman un descanso mientras se realizan los preparativos de la operación, que comienza nueve días después de que se alcance la frontera turca en Batumi. Para entonces, sin embargo, y tras ser ascendido Manstein a mariscal, prácticamente se disuelve el 11 Armee: las dos divisiones que mantenía en Crimea, la 24 y la 72, así como las dos que habían reforzado Taman, la 22 y la 49, son enviadas a Leningrado para participar en la captura definitiva de la ciudad, aunque durante el traslado la división 72 es desviada al grupo Centro de ejércitos debido a una ofensiva soviética en esa zona (ofensiva Rzhev-Sichevka). Así que, quienes el día 20 de septiembre de 1942 irrumpen en la península de Kerch son solo los italianos del cuerpo Alpino y los rumanos: cinco divisiones de montaña y tres de infantería, enfrentándose a los restos de los ejércitos soviéticos 44, 47 y 51 que, aunque no han sufrido muchas bajas, se han quedado sin munición para su armamento pesado y apenas han recibido alimentos desde que quedaron cercados tres meses antes, de modo que la tropa y la población civil están terriblemente debilitadas. Un duro castigo a cargo de los Stuka de la Luftwaffe los pone en fuga y abre camino a los invasores. Al mismo tiempo, procedentes del puerto de Anapa, los alemanes e italianos del cuerpo anfibio y los rumanos de la división de montaña que combatió con ellos en la cabeza de puente de Taman, bajo la cobertura de los enormes cañones de los buques pesados italianos, desembarcan con cincuenta tanques haciendo uso de las “Motozattere” y algunas embarcaciones ligeras.

   Tres meses después de quedar aislados, sin armamento pesado, la totalidad del frente de Crimea sucumbe a bajo costo ante una fuerza enemiga inferior en número pero con una capacidad de fuego infinitamente superior. A pesar de ello, el ejército 51 ruso resistirá una semana en la península de Kerch hasta su rendición definitiva el 28 de septiembre. Siguiendo el ejemplo de la rendición británica simultánea en Tobruk y Malta (para minimizar el efecto propagandístico adverso), ese mismo día se rinden los rusos de Sebastopol del ejército costero. Los del Eje han hecho cuatrocientos mil prisioneros, contando la población civil, y unos cuantos miles de muertos al agónico “Frente de Crimea” soviético, incluyendo la fortaleza de Sebastopol. Entre los invasores, los muertos no llegan a un centenar en la operación final. Los generales Petrov y Kozlov se rinden con sus hombres, pero el comisario Mekhlis, judío, solo puede suicidarse. Los últimos submarinos rusos se hunden a sí mismos en Sebastopol, como ya hicieron antes la flotilla del mar de Azov en Temryuk y las demás unidades del Mar Negro en Poti y Batumi. Dentro de lo que cabe, los prisioneros rusos tendrán suerte: a los alemanes les resulta barato trasladarlos por mar hasta el Danubio y de allí a la misma Alemania, donde serán utilizados como mano de obra esclava (la economía alemana se resiente de la repentina liberación del millón de prisioneros franceses), de modo que su porcentaje de supervivientes al cautiverio, pese a que se encuentran subalimentados al rendirse, será superior al acostumbrado entre los prisioneros rusos en manos de los alemanes.

  Una vez se ha producido la rendición de Crimea, los rumanos se hacen cargo de los prisioneros mientras el cuerpo Alpino italiano de tres divisiones comienza su traslado al frente del Don, donde está el resto de las fuerzas italianas, para tomar posiciones defensivas con vistas al invierno (aún no se sabe cuándo terminará la guerra).

   La resistencia rusa en Crimea no ha sido inútil: todavía tras la rendición del ejército 51 soviético, el estrecho de Kerch sigue estando minado y llevará varias semanas limpiarlo, de modo que, acercándose el invierno, cuando este mar de bajo fondo y con demasiada agua dulce se hiela igual que los grandes ríos rusos, la utilidad que obtendrán los alemanes de los puertos del mar de Azov a finales de 1942 será muy escasa. Además, la concentración de la Luftwaffe para sembrar el terror y aniquilar la última resistencia de los soviéticos de Crimea ha retrasado las demás campañas (en Stalingrado, el Don y el Cáucaso).

    Ahora por fin la flota del almirante Iachino puede regresar victoriosa a los puertos italianos a mediados de octubre. El KG 26, grupo de aviones torpederos de la Luftwaffe, ya ha partido a primeros de agosto hacia Noruega, donde va a contribuir a la destrucción de los convoyes británicos que se dirigen a los puertos rusos del Ártico. Y las tropas anfibias, que en realidad apenas han afrontado pérdidas en la operación final en Crimea, pueden continuar su descanso y preparación a la espera, se supone, de que Rommel los reclame para cruzar el canal de Suez antes de fin de año...

   Con el cierre de todo el mar, el 17 Armee solo tiene que custodiar el territorio conquistado y puede ceder algunas fuerzas a otros sectores. La Wiking y la 13 Panzer, más una división Jäger y otra de montaña, son transferidas al 1 Panzerarmee que se enfrenta a una dura resistencia en su intento de alcanzar el mar Caspio. El 15 de agosto se tomó Pyatigorsk para asistir desde el este a la conquista de la costa del Mar Negro, pero no es hasta el 12 de septiembre cuando el 1 Panzerarmee reemprende la marcha a lo largo de la línea férrea que profundiza en el Cáucaso. La penetración llega el 25 de septiembre hasta Mozdok, en el río Terek (que desemboca en el Caspio), pero para entonces los rusos han podido concentrar fuerzas defensivas que detienen el avance hacia los campos petrolíferos de Grozni, más ricos que los ya capturados en Maikop. Mientras tanto, un nuevo ejército de infantería alemán va a formarse al final del verano en la costa de Georgia; se trata del 12 Armee, que subsistía muy disminuido en los Balcanes y que ahora allí ya resulta innecesario tras el fin del verano, debido a que el cierre del Mediterráneo ha hecho que muchos partisanos depongan las armas y a que los italianos han enviado más divisiones a los Balcanes para reemplazar a los alemanes que parten hacia el Cáucaso (estas divisiones italianas son parte de las que sobran después de disolverse la ya innecesaria defensa costera italiana en el Mediterráneo).

   Los alemanes consiguen con la conquista del Mar Negro otro gran éxito político: duramente presionado por los oficiales de su ejército, el rey de Bulgaria se resigna a declarar la guerra a los soviéticos y a enviar inmediatamente al frente ruso un cuerpo de tres divisiones de infantería (buena parte de estas fuerzas son también las que los búlgaros se ahorran de la defensa costera, ahora innecesaria). Tiene que hacerlo, se le aconseja, para impedir que los turcos se le adelanten en abandonar la neutralidad. Porque los turcos, de momento, siguen sin declarar la guerra a los rusos; tan solo el presidente Inonu, un poco como el rey búlgaro, acepta al menos que la división turcomana de voluntarios, que ha terminado de equiparse y entrenarse en Alemania, también se sume al esfuerzo del Eje en la lucha antibolchevique; esta división la integran diez mil voluntarios turcos y seis mil turcomanos ex soviéticos, y tiene como comandante al general Nuri Killigil (hermano del difunto Enver Pashá), que ya comandó el ejército islámico del Cáucaso en 1918. Una división de voluntarios franceses y otra más de españoles llegarán también al Este al fin del verano. Todos se apresuran a ponerse del lado del que parece seguro vencedor. Y temen no llegar a tiempo, porque la guerra podría acabar pronto.

   A finales de octubre, Hitler espera aún que sus objetivos finales se cumplan en cuestión de pocas semanas: Stalingrado y Leningrado caerán casi al mismo tiempo, el Cáucaso quedará embolsado y separado del resto de la URSS, y los turcos entrarán en la guerra, algo que a él le interesa más para acabar con los angloamericanos en Próximo Oriente que por liquidar a los rusos, que cree que ya están acabados. En los planes de Hitler para fin de año, Rommel cruzará el canal de Suez y enlazará con las tropas alemanas del Cáucaso sobre el Golfo Pérsico. Muy probablemente, los japoneses estarán entonces en la India y la guerra habrá terminado.

   Ooo

       Tanto los historiadores posteriores como los generales alemanes a finales de 1941 ya sabían que el principal obstáculo para conquistar Rusia era de tipo logístico: para alcanzar la línea Arkangelsk-Astrakhan, el objetivo estratégico mínimo fijado para la destrucción de la URSS como enemigo a temer (establecer la línea implicaría la conquista de Moscú, Leningrado y todo el Cáucaso), era preciso penetrar más de mil kilómetros en territorio ruso. Con malas carreteras, el ferrocarril destruido por el enemigo en retirada y las atroces condiciones de frío, hielo y barro en las estaciones menos favorables, los alemanes hubieran necesitado para lograrlo un ejército completamente motorizado con grandes reservas de combustible. No contaban con nada de eso, de modo que lo sucedido ante Moscú en diciembre de 1941 se hizo inevitable desde el momento en que los rusos fueron capaces de seguir creando nuevas formaciones armadas a medida que las primeras en enfrentarse a los alemanes eran destruidas (los generales alemanes tenían la expectativa de que el ejército ruso quedaría prácticamente aniquilado en los primeros enfrentamientos, no demasiado lejos de la frontera). 

  Por supuesto, si los rusos tuvieron tiempo para crear nuevas formaciones a medida que se retiraban hacia el Este y las primeras eran destruidas se debía precisamente a que el invasor no podía avanzar fácilmente a través de tan grandes distancias mientras le salían al paso las tropas rusas (muchas veces muy mal equipadas y entrenadas) cuya inmensa capacidad de sacrificio resultó esencial para ganar tiempo. 

  En general, se consideraba que la línea logística óptima para los atacantes del Eje llegaba hasta los quinientos kilómetros del punto de partida, de modo que la conquista del Mar Negro y la utilización de todos sus puertos y ferrocarriles hubiera resuelto el problema, y esto es lo que habría visto en esta historia el general Manstein a primeros de enero de 1942, cuando se está enfrentando a los desembarcos rusos en Crimea: si se ocuparan los puertos del Mar Negro oriental (Rostov, Anapa, Novorossisk, Tuapse, Sochi, Sukhumi, Poti, Batumi…) los alemanes podrían transportar con relativa facilidad todos sus pertrechos y suministros en un entorno de quinientos kilómetros por carretera a partir de tales puertos capturados, y mucho más lejos contando con los ferrocarriles soviéticos capturados (Stalingrado, por ejemplo, estaba a seiscientos cincuenta kilómetros del gran puerto de Novorossisk y existía un ferrocarril entre ambas ciudades). Incluso les sería fácil, utilizando la conexión Danubio-Mar Negro (y los ferrocarriles de Rumania y Bulgaria hasta los puertos de la costa occidental del Mar Negro), llevar todo el material industrial necesario para la rápida rehabilitación de los mismos puertos rusos capturados y los correspondientes ferrocarriles que se internan en territorio soviético desde ellos por mucho que los rusos los hayan destruido al retirarse. De hecho, en la realidad, en noviembre de 1942 los alemanes ya tenían en uso los dos ferrocarriles que llegaban hasta Stalingrado desde el oeste… y eso que todo el material de ingeniería hubo de ser transportado por tierra a través de las inmensidades de Polonia, Bielorrusia y Ucrania, por donde los alemanes solían ser hostilizados por los partisanos. 

  Lo mismo sería válido, por supuesto, en lo que se refiere al material necesario para poner en explotación los campos petrolíferos de Maikop, a solo entre cien y ciento cincuenta kilómetros del puerto y refinería de Tuapse (que serían también previsiblemente incendiados por los rusos al retirarse). 

   En el entorno de quinientos kilómetros tierra adentro a partir de los puertos del Mar Negro, los alemanes tenían todo lo necesario para ganar una guerra de desgaste contra Estados Unidos, la Commoenwealth y la misma URSS: el petróleo, por supuesto (los yacimientos de Maikop y Grozni, aunque los grandes yacimientos de Bakú quedaban un poco más lejos), el carbón y el hierro del Donbass, y el grano no solo de Ucrania, sino también del norte del Cáucaso. En ese entorno estaban también los aproximadamente cinco millones de musulmanes del Cáucaso, casi los únicos aliados con los que Hitler contaba de entre la población soviética (también contaba, por supuesto, con la probable alianza de los musulmanes de Asia Central, más alejados, y con algunos pueblos bálticos que los nazis consideraban "racialmente afines"). 

   La conexión Mediterráneo-Mar Negro todavía hubiera posibilitado algo más: el fácil transporte de las materias primas capturadas, ya que algunos especialistas advirtieron en su momento de que tal vez el Danubio no pudiera permitir un tráfico tan intenso; pero como Alemania tenía que abastecer también de petróleo, carbón y cereales a sus aliados del Mediterráneo, estos serían servidos directamente desde el Mar Negro utilizando transporte marítimo (de origen italiano y francés, en su mayoría) mientras que las rutas terrestres ya conocidas se utilizarían exclusivamente para los territorios de Centroeuropa (que en la realidad fueron transitadas también por los envíos de petróleo y carbón destinados, por ejemplo, a Italia, lo que implicaba dificultades por saturación del tráfico). 

   Las operaciones militares relatadas en esta historia son bastante realistas, incluso conservadoras. El ritmo de avances, una vez tomada la gran ciudad de Rostov, la puerta del Cáucaso, es similar en esta historia al de la realidad. En la realidad, los nazis tomaron Rostov el 23 de julio y llegaron a Stavropol el 3 de agosto (once días para un recorrido de 340 kilómetros: 30 de promedio); en la historia alternativa toman Rostov el 10 de julio (el avance es prioritario en la zona del Mar Negro) y toman Krasnodar el 18 de julio (ocho días para un recorrido de 270 kilómetros: 33 de promedio).

  En la realidad, los alemanes nunca pudieron cruzar los difíciles pasos de la cordillera del Cáucaso, duramente defendidos por los soviéticos. El puerto de Novorossisk fue conquistado a primeros de septiembre (no era una prioridad), pero la resistencia rusa impidió que fuese utilizado, ya que el frente se mantuvo en los alrededores de la misma ciudad. Los soldados rusos de los ejércitos 47, 56 y 18 defendieron la franja costera del Mar Negro oriental tras las montañas gracias a que recibían suministros tanto por la carretera (que bordeaba las montañas junto al mar) como por el ferrocarril costero y por los buques soviéticos que llegaban hasta los puertos de Gelendzhik, Tuapse, Sochi y Sukhumi. A partir del mes de agosto de 1942, según el historiador Gerhard Weinberg, el que Rommel hubiera sido detenido por los británicos en El Alamein permitió que los soviéticos retirasen tropas que defendían la frontera turca para llevarlas a luchar contra los alemanes, pues los estrategas rusos consideraron que la situación en el Mediterráneo no inducía ya a que los turcos pudiesen romper su neutralidad a favor de los enemigos de la URSS (los turcos, en todo caso, habían concentrado tropas en la frontera soviética). Un buen ejemplo de la conexión estratégica “Mediterráneo-Mar Negro” en la realidad.

   Si los soldados alemanes de los cuerpos 57, 44 y 49 del 17 Armee no pudieron vencer la resistencia enconada de los rusos en las montañas del Cáucaso esto se debió -aparte del reforzamiento de las tropas rusas a partir de agosto- en buena medida a que a los alemanes les costaba mucho recibir suministros desde sus lejanas bases logísticas, mientras que para los soviéticos esto era más fácil, puesto que lo que estaba detrás de este hecho era, sobre todo, el dominio del Mar Negro. Aunque la flota soviética del almirante Oktabiarski había perdido sus grandes bases de Odessa, Nykolaev, Kherson, Sebastopol y Novorossisk, aún contaban con las de Batumi y Poti, y desde ellas podían seguir manteniendo la superioridad naval, asegurando así el envío de suministros por la ruta costera tanto como defender ésta de cualquier improbable ataque enemigo y aún amenazar la costa occidental del Mar Negro con más desembarcos, lo que forzaba a los del Eje a mantener alrededor de siete divisiones solo en funciones de defensa costera (una división alemana defendía la costa de Crimea, junto con tres rumanas, después de que cayese Sebastopol a primeros de julio de 1942).

   En esta historia, se dan tres semanas para que el cuerpo 57, reforzado con la 13 división Panzer y la división Waffen-SS Wiking como unidades de vanguardia, parta de Novorossisk y alcance la frontera turca. Se trataría de un recorrido de algo más de seiscientos kilómetros por una carretera costera que en la realidad habría supuesto un gran problema logístico (caso de haberse podido vencer primero la resistencia en Novorossisk y en los pasos de montaña próximos a Tuapse y Sukhumi) debido a su estrechez y a que se encontraba al pie de las mismas montañas. 

  En esta historia, la carretera no hubiera supuesto más que una gran ventaja para los alemanes, pues habría estado cubierta en todo momento por los cañones de la flota del Eje, mientras que las  “Motozattera” (noventa y quizá cien, contando también las naves equivalentes que los alemanes ya tenían en la zona, en la realidad), yendo y viniendo desde el próximo puerto de Anapa (o incluso Novorossisk, si una pronta reparación parcial de esta gran base naval hubiera sido viable), habrían podido transportar diariamente miles de toneladas de material en cualquier punto escogido de la costa hasta las mismas fuerzas de vanguardia. Y todo esto, con la Luftwaffe atacando objetivos en tierra y los otros dos cuerpos alemanes presionando por los pasos de montaña en la misma dirección (estos dos cuerpos ocuparon estas posiciones también en la realidad... aunque nunca pudieron rebasar las defensas soviéticas en las montañas y alcanzar así el mar). Tres semanas es un plazo incluso conservador para la misión encomendada (otros treinta kilómetros de avance diario de promedio).

   También, para ser conservadores, hacemos que Crimea (Kerch y Sebastopol) resista hasta finales de septiembre, es decir, cien días durante los cuales un ejército o suma de ejércitos (llamado por los rusos “Frente”) de casi cuatrocientos mil hombres tendría que luchar casi sin recibir suministros (según Wikipedia, había cien mil defensores en Sebastopol y doscientos ochenta mil en Kerch). Una fuerza de estas dimensiones era dependiente en grado sumo de la artillería con munición de grueso calibre, y ésta se gastaba con rapidez en los duros combates siendo muy difícil de reponer si no se cuenta con buenos medios de transporte. Cercados por el 11 Armee al que se habrá incorporado el cuerpo anfibio en el estrecho de Kerch, y con el mar en poder de la flota italiana, las posibilidades de escapar o ser abastecidos de los rusos habrían sido insignificantes, sobre todo una vez que los alemanes del Grupo de Ejércitos Sur enlazasen con la cabeza de puente del cuerpo anfibio, algo que en esta historia sucede el 24 de julio, cuatro semanas después del desembarco, lo cual tampoco parece un plazo breve. Señalemos que, de esos cuatrocientos mil defensores soviéticos de Crimea, en la realidad fueron evacuados casi ciento cincuenta mil... que en esta historia tampoco hubieran tenido salvación.

   Sin embargo, la resistencia a ultranza del “Frente de Crimea” (desde finales de junio a finales de septiembre en esta historia) tiene sentido y es lógica dados los sacrificios que ya aceptaban las tropas rusas: mientras más tiempo la base naval de Sebastopol pudiera ser mínimamente operativa, más dificultarían el uso del Mar Negro por el enemigo, y también el mantener cerrado el estrecho de Kerch impediría a los alemanes la utilización de los puertos del Mar de Azov (que permitían incluso la navegación por el río Don: hasta las puertas de Stalingrado). La aniquilación final de los hombres de Mekhlis y Kozlov exigiría el asalto final de las divisiones rumanas e italianas, todo con el apoyo aéreo y los cañones de la flota. Sería relativamente fácil, pero causará algunas bajas en las tropas del Eje y supondrá otro retraso para las demás operaciones pendientes: Stalingrado y la travesía hasta el mar Caspio del 1 Panzerarmee. Hemos de tener en cuenta que los alemanes hubieran podido llegar a Stalingrado más fácilmente debido a la utilización de los puertos del Mar Negro (sobre todo, Novorossisk) para transportar los suministros alemanes a partir de octubre. Esta gran ventaja puede quedar compensada en esta historia debido a los retrasos de la campaña de Crimea y la prioridad dada a la conquista de toda la costa del Mar Negro (que no acabaría hasta el 11 de septiembre). Las tropas italianas, por ejemplo, se hubieran retrasado en su despliegue en la zona del este de Ucrania y asimismo hubieran estado peor dotadas de vehículos debido a las prioridades del Norte de África. Igualmente, faltos de unidades de élite, de apoyo aéreo y, en suma, no siendo prioritarios, los ejércitos alemanes se demorarían más en sus avances hacia Stalingrado y el interior del Cáucaso. Todo esto lleva en esta historia a que Stalingrado resista tanto o más que en la realidad, en la cual les ayudó la incapacidad del grupo de ejércitos A alemán en superar las defensas enemigas en el Cáucaso.

   Queda por examinar cómo se verían afectados los otros frentes de la ofensiva alemana de verano (“Fall Blau”) por estas operaciones en el Mar Negro y por el previo envío de tres valiosas divisiones alemanas a Rommel, en África del Norte, divisiones que en la realidad de esta época lucharon contra los rusos (recordemos: se trata de las 22 y 23 Panzer, y la 28 Ligera). “Fall Blau”, la gran ofensiva alemana del verano de 1942, comenzó, en la realidad, en la zona de Voronez el 28 de junio, y solo se inició en el área del Mar de Azov, más al sur, el 9 de julio. Ahora, evidentemente, es al revés, dada la prioridad de enlazar con el cuerpo anfibio desembarcado en Taman, pero el trastorno creado por esta operación entre los rusos supondrá una ayuda muy grande a toda la ofensiva, también en áreas alejadas del Mar Negro. Para calcular esto, y para comprobar que el envío a África del Norte de las divisiones Panzer 22 y 23, más la 28 Ligera, no hubiera debilitado en nada la fuerza ofensiva del Ostheer, conviene que examinemos estos elementos uno por uno, de la misma forma que hubieran debido hacerlo entonces los oficiales alemanes. 

   En la realidad, las divisiones Panzer 22 y 23 fueron dos de las nueve divisiones Panzer que tomaron parte en “Fall Blau” (Grupo de Ejércitos Sur). En total, los nazis contaban con mil seiscientos tanques alemanes en todo el frente ruso… aunque no todos eran igual de buenos. Aproximadamente, durante el periodo de mayo y junio de 1942, en la realidad, hubo unos novecientos tanques "buenos" (tipos de tanque recién salidos de fábrica Mark III y IV, de mayor capacidad de combate) en el sector de la ofensiva, el sur, y unos trescientos en los sectores centro y norte, sectores a la defensiva, donde había más tanques de menor valor. En esta historia se detraerán cien tanques "buenos" de los sectores norte y centro, dejándolo solo en doscientos, a los que se sumarían, a modo de compensación parcial, otros doscientos "malos" adicionales. De esa forma, el número de tanques de mayor valor ofensivo en la zona sur seguirá siendo el mismo.

   En esta historia, la 22 PzD desaparece del frente ruso y no es sustituida, en el momento de la ofensiva (finales de junio), más que por una de las divisiones de infantería del 11 Armee (la 50 ID) que ahora ya es prescindible en Crimea (una vez tenga lugar la entrada en el Mar Negro de la flota del Eje a mediados de junio). Durante el periodo de marzo a junio, el papel que en la realidad jugó la 22 PzD en Crimea lo jugaría ahora la división italiana "Sforzesca"... pero hay que tener en cuenta que ahora el 11 Armee en Crimea se limita a un papel defensivo. También hay que considerar que la 22 PzD era una de las divisiones blindadas más débiles, debido a que la mayor parte de sus tanques eran modelos anticuados, de manera que su peso ofensivo en el frente (a partir de junio de 1942) se ve sobradamente compensado por la 50 ID más el desembarco de las tres divisiones anfibias (solo una parte de los recursos que en la realidad se dispusieron para la después cancelada invasión de Malta) apoyadas por los cañones de la flota (e incluso por una decena de tanques pesados también desembarcados: aparecen entre los datos que tenemos de los preparativos para la invasión de Malta, cancelada a mediados de junio).

   En cuanto a la 23 PzD (la unidad más valiosa de las tres que en esta historia se detraen del frente ruso para reforzar a Rommel en África), en esta historia es sustituida en la ofensiva por la 5 PzD, que en la realidad se encontraba en funciones defensivas en el grupo centro (propiamente, dentro del 9 Armee, cuerpo 23). Y esta 5 PzD a la vez es sustituida por otras dos divisiones de infantería del 11 Armee en Crimea (132 y 170 ID), ahorradas también gracias a la llegada, en el mes de abril, de las otras tres divisiones italianas de montaña (en esta historia, estas divisiones llegarían al frente ruso con tres o cuatro meses de anticipación con respecto a la realidad). En cuanto a la 28 Ligera, esta división de infantería formaba asimismo parte del 11 Armee, llegó en abril y sería también reemplazada por las fuerzas italianas (tres divisiones de montaña italianas, consideradas entonces como "buenas", por tres divisiones de infantería alemanas -28, 132 y 170-, y la blindada "mediocre", 22 PzD, reemplazada por la "Sforzesca", una división de infantería considerada también como "buena"... siempre sopesando que el 11 Armee durante mayo y junio de esta historia alternativa cumpliría solo funciones defensivas hasta que se produzca el desembarco). 

  Por supuesto, en esta historia, la 5 Panzer contará con los mismos tanques con los que contó la 23 Panzer en la realidad (quizá, incluso, la 5 Panzer hubiera sido más valiosa que la 23 Panzer, al tratarse de una división experimentada). Así pues, las fuerzas adicionales que recibe Rommel en África proceden de los cambios de la ofensiva alemana de Crimea, donde Manstein no lleva a cabo las dos tremendas y sangrientas ofensivas terrestres que ejecutó en la realidad en mayo (Kerch) y junio (Sebastopol). Es este ahorro, más la llegada de cuatro divisiones italianas (que Italia, por su parte, podía reemplazar por las fuerzas que no habría hecho falta preparar para el ahora innecesario proyecto de desembarco en Malta) el que permite aumentar su fuerza a Rommel. Y es el éxito de Rommel gracias a estos recursos adicionales (el cierre del Mediterráneo y el consecuente amedrentamiento de Turquía) lo que permite el desembarco anfibio en Taman, que lleva la ruina y la destrucción al Frente de Crimea ruso a un bajo coste (un gran ahorro durante la acción, y otro gran ahorro en el resultado final... aunque el triunfo nazi en Crimea lleva un poco más de tiempo que en la realidad puesto que tienen que esperar a que los rusos, ahora sin suministros llegados por mar, se rindan por hambre y falta de municiones).   

  Y no olvidemos que el cuerpo anfibio de esta historia no es otra cosa que una fracción de las fuerzas que en la realidad tan costosamente fueron preparadas para la cancelada invasión de Malta (por eso los italianos pueden enviar las cuatro divisiones adicionales antes, para que lleguen a Rusia en marzo y abril, y no ya en julio y septiembre). Como mínimo, a partir de mayo de 1942, en la realidad, media docena de divisiones italianas (un poco pequeñas, de dos regimientos) tuvieron que verse comprometidas en los adiestramientos previos a la proyectada invasión de Malta. De estas fuerzas, apenas una tercera parte son necesarias en esta historia para la operación de desembarco en la península de Taman, y las demás quedan disponibles para otros escenarios. La división italiana "Friuli", por ejemplo, tuvo que abandonar la lucha antipartisana en Yugoslavia en mayo para prepararse para la operación de Malta, finalmente cancelada. También el que los italianos pudieran enviar más hombres a Yugoslavia, más el cierre del Mediterráneo, que dejaría a los partisanos más probritánicos sin esperanza, ayuda a que durante el invierno ya no haga falta que los alemanes tengan tropas en la lucha antipartisana en Yugoslavia (en la realidad, llegaron a tener seis divisiones a final de 1942). Eso permitiría constituir el 12 Armee en el Cáucaso a partir de octubre en esta historia, formado inicialmente por esas seis divisiones alemanas y al que se incorporan unidades rumanas, búlgaras e incluso una división española y otra turca de voluntarios.

   Conviene también señalar que Rommel en esta historia recibe en África "solo" ciento cuarenta tanques adicionales “buenos” (tipos Mark III y IV) para sus dos nuevas divisiones Panzer (que, por lo tanto, hubieran quedado un poco incompletas en este aspecto… aunque hubieran podido ser complementadas con tanques italianos, de menor valor), pero para derrotar a los británicos en Gazala y Egipto, Rommel no hubiera necesitado más. Para derrotar a los británicos, de hecho, tal como sabemos hoy que se desarrolló la batalla de Gazala, incluso quizá no hubiera necesitado ningún tanque “bueno” adicional (le hubiera bastado con más infantería alemana y más vehículos y suministros). 

  En cualquier caso, la falta de estos ciento cuarenta tanques ofensivos de último modelo en el frente ruso durante los meses de mayo y junio se hubiera compensado en las funciones defensivas del grupo centro con más infantería (las divisiones del 11 Armee que hubieran podido ahorrarse: 132 y 170 ID), y más tanques “malos” (los de la 22 y 23 PzD de ese tipo, ausentes, que no harían falta en África y hubieran podido enviarse al centro de Rusia), de modo que quedan disponibles más tanques "buenos" de los grupos de ejércitos norte y centro para ser enviados al grupo de ejércitos sur. 

  Haremos ahora un cálculo aproximado de cómo podían haberse dado esas compensaciones, de forma que, en esta historia, ni la ofensiva alemana en el sector sur del frente ruso, ni la defensiva alemana en los sectores centro y norte, se hubieran visto afectadas gravemente por el envío de las tres divisiones adicionales a Rommel... con los ciento cuarenta tanques "buenos".

  Repasemos otra vez lo de las tres divisiones enviadas a Rommel en esta historia para lograr el cierre del Mediterráneo y su ausencia en el frente ruso:
  
  La ausencia de la muy valiosa 23 Panzer en la ofensiva "Fall Blau" es compensada en esta historia por la presencia de la 5 Panzer, equipada con los mismos tanques de tipo ofensivo.
  La ausencia de la menos valiosa 22 Panzer es compensada, en el momento del avance sobre Rostov, por una división de infantería más procedente del 11 Armee (50 ID)... más las tres divisiones anfibias, los cañones de la flota italiana en la costa y todo el trastorno para los soviéticos que conllevaría el cambio de situación.
  La ausencia de la 28 división de infantería Ligera no tiene que ser compensada en la ofensiva porque no se da la campaña de Crimea (en la que esta división tuvo un importante papel en la realidad) de la forma cruenta que se dio, sino por bloqueo naval. Sin olvidar también en este caso la llegada de las cuatro divisiones italianas a Crimea en marzo-abril de 1942 (para tareas defensivas, no ofensivas).
  La ausencia de la 5 Panzer (que sustituye a la 23 Panzer) en el 9 Armee del sector central (funciones defensivas) se compensa por el envío de dos divisiones adicionales procedentes también del 11 Armee en Crimea, donde la campaña se da de forma mucho menos cruenta que en la realidad (se vence a los rusos de Crimea por bloqueo naval). También recordar aquí que la salida de dos divisiones alemanas del 11 Armee de Crimea (132 y 170 ID) para reemplazar a la 5 PzD se compensa por las ya mencionadas divisiones italianas (menos valiosas que las alemanas, pero que no van a ser empleadas en ofensiva, sino a la defensiva).

  Ahora calculamos lo de los ciento cuarenta tanques buenos enviados a África que faltarían en Rusia durante los meses de mayo y junio de 1942...

  La ausencia de los ciento cuarenta tanques de valor ofensivo que se envían a África y no estarán en el frente ruso en el momento de la ofensiva alemana Fall Blau de junio, se compensa de la siguiente manera: 

  noventa tanques de este tipo sumaban en la realidad las divisiones Panzer 5 y 22, ninguna de las cuales tomó parte en el esfuerzo ofensivo (la 22 sí, pero a partir del mes de julio y con menor importancia, y ahora se compensa por la acción naval y anfibia... incluidos los diez tanques pesados que en la realidad se quedaron esperando participar en el cancelado asalto a Malta), los otros cincuenta serían entresacados de las divisiones Panzer de los sectores Centro y Norte que tampoco tomaron parte en el esfuerzo ofensivo. Según Jentz, el historiador especialista en estas cuestiones, en esta época (mayo, junio 1942) las divisiones alemanas de los sectores centro y norte de Rusia sumaban algo más de trescientos tanques "buenos" (de valor ofensivo), mientras que en el sector Sur había novecientos. Armar a la 5 Panzer para tomar parte en la ofensiva del sector sur (es decir, ocupando el lugar que en la realidad tomó la 23 Panzer) exigía sacar ciento once de ellos. Significa sacar entera esta 5 división Panzer del grupo centro (con sus más de sesenta tanques buenos... era la mejor dotada de los sectores Centro y Norte) y "entresacar" otros cincuenta, como se ha dicho, de entre los otros doscientos tanques buenos de las otras divisiones (los treinta restantes para la suma serían los de la 22 PzD).

  Para compensar la ausencia de estos ciento diez tanques de valor ofensivo en la defensa de los sectores centro y norte, contamos con casi doscientos tanques de valor defensivo (modelos PzII y 38-t) adicionales (ninguno de estos es enviado a África, donde ya había tanques italianos) que proceden sobre todo de los que en la realidad formaron parte de las divisiones Panzer 22 y 23. Así, cualquier división Panzer de los sectores Centro y Norte (funciones defensivas) podía reemplazar cada tanque de valor ofensivo por dos de menos valor. No olvidemos que la Panzer 5 de esta historia (armada como si fuera la 23 Panzer de la realidad) es sustituida por dos divisiones de infantería en sus funciones defensivas (también pueden recibir algunos tanques "defensivos" o "malos" para apoyar su esfuerzo, naturalmente, de entre los doscientos mencionados).

  En resumen: la ausencia de la Panzer 5 en el grupo de ejércitos centro se compensa por el envío de dos divisiones de infantería adicionales, y la ausencia de ciento diez tanques ofensivos (en el grupo de ejércitos Centro, es decir, los de la Panzer 5) se compensa por casi doscientos tanques defensivos más (en su mayoría, los de la Panzer 22, que se envía a África sin tanques de este tipo). Nada en estas cosas resulta un cálculo exacto, pero parece proporcionado.

  Por supuesto, a lo largo del verano, la situación de la fuerza blindada alemana en Rusia mejoraría todavía más porque hay que tener en cuenta que, en la realidad, a Rommel se le enviaron, después de Gazala y a lo largo de todo el verano de 1942, unos ciento treinta tanques buenos (Mark III y IV), junto con otros elementos importantes de armamento, como artillería autopropulsada, y que todo se perdió finalmente en la derrota de El Alamein. En esta historia, durante el verano de 1942 a Rommel, tras su gran victoria en Egipto, no hace falta enviarle nada: se encuentra en el muy poblado Delta del Nilo, victorioso, en una magnífica posición defensiva, tiene tiempo de sobra para reparar sus tanques averiados… y para aprovechar el botín de centenares de tanques enemigos capturados (también habrá capturado los almacenes de los británicos, con los repuestos, y algunas fábricas útiles). De modo que, a finales del verano de 1942, en Rusia, el número de tanques con que contarían los alemanes iba a ser el mismo que en la realidad: lo que se tenga que enviar de más a África se recupera en los dos o tres meses siguientes con lo que no ha hecho falta enviar a África después. Y, sobre todo, el envío de tres divisiones adicionales a Rommel a África no hubiera supuesto debilitamiento para los alemanes en esta ofensiva "Fall Blau", alternativa: el aprovechamiento del cuerpo anfibio más los cañones de la flota, la amenaza de beligerancia turca y el no llevar a cabo en Crimea las sangrientas batallas de Kerch y Sebastopol (menos bajas del Eje... y ciento cincuenta mil bajas soviéticas más) hubieran compensado de sobra la ausencia de estas tres divisiones. 

   Finalmente, es interesante calcular qué habría pasado con el 11 Armee, el ejército alemán en Crimea, aquel que en esta historia pasa por vicisitudes muy diferentes a las de la realidad. 

  Para empezar, la no llegada de las divisiones Panzer 22 y 28 Ligera (enviadas en esta historia a reforzar a Rommel, y que en la realidad llegaron a Crimea, respectivamente, en marzo y abril de 1942) hubiera supuesto un debilitamiento frente a la ofensiva rusa de febrero y marzo desde el este de Crimea (la región de Kerch, donde desembarcaron los rusos en diciembre). Es entonces cuando llegan, en esta historia, las cuatro divisiones italianas para reforzar la capacidad defensiva del 11 Armee.

   Así, a primeros de abril de 1942, Manstein puede no solo resistir al enemigo, sino incluso puede prescindir de dos de sus siete divisiones alemanas (las 132 y 170 ID en esta historia) y enviarlas al grupo Centro: lo hace para permitir que la 5 división Panzer se traslade del grupo Centro al grupo Sur para la ofensiva de mayo (ofensiva planeada “Friderikus” que se convirtió en la batalla de Kharkov: un gran desastre ruso tanto en la realidad como en esta historia). Esta división Panzer veterana, hasta entonces en funciones defensivas, es en esta historia la que sustituye dentro del 6 Armee a la novata 23 PzD enviada a Rommel.  Y una vez producido el desembarco en la costa este del Mar Negro (22 de junio de 1942, en esta historia), de las cinco divisiones alemanas del 11 Armee que habrían quedado en Crimea desde primeros de abril hasta el 22 de Junio, Manstein solo deja a dos allí: las 24 y 72 ID. La 50 ID sería enviada al 1 Panzerarmee para reforzar la ofensiva contra Rostov (que al cabo de cuatro semanas permitirá enlazar con la cabeza de playa), compensando en buena parte la ausencia de la 22 Panzer (hemos de recordar otra vez que la 22 Panzer era relativamente débil, pues tenía pocos tanques de último modelo) y otras dos divisiones, la 46 ID y la 22 Luftlande, son transportadas por mar desde los puertos de Crimea ocupados por el Eje hasta la cabeza de playa en la península de Taman, para reforzar al cuerpo anfibio (cuyo mando tomará Manstein en persona). También hay que tener en cuenta que, una vez ha entrado la flota italiana en el Mar Negro, por lo menos dos divisiones rumanas de defensa costera (Mar Negro Occidental) están libres para dirigirse a Crimea a reforzar el 11 Armee. 

   En esta historia, pues, cuatro semanas después del desembarco, y tras que los del Eje resistan los intentos rusos de desalojar al cuerpo anfibio de la península de Taman, se produce el enlace con el grupo de ejércitos A de la ofensiva “Fall Blau” (1 Panzerarmee y 17 Armee) y entonces, las divisiones del 11 Armee reciben nuevos destinos: las divisiones 22, 24, 46 y 72 de infantería son enviadas al frente de Leningrado. ¿Por qué? Porque en la realidad allí fueron enviadas las divisiones 24, 28, 72, 132 y 170. Esto se hizo así porque Hitler quería conquistar Leningrado, Stalingrado y el Caúcaso aquel verano. Y en esta historia querrá exactamente lo mismo. 

   Sin embargo, de esas cinco divisiones que en la realidad fueron trasladadas con la misión de sumarse al esfuerzo del Grupo de ejércitos norte para tomar Leningado, solo la número 24 recibe ese destino en este curso alternativo. La 72, igual que en la realidad, es situada en el grupo Centro por causa de la ofensiva rusa en Rzhev (agosto). La 28 Ligera estaría en Egipto. Y las 132 y 170 se encontrarían en el grupo centro (9 Armee) desde el mes de mayo, cuando sustituyen en funciones defensivas a la 5 PzD (recordemos de nuevo que ésta a su vez es la que va a ocupar el lugar en el grupo Sur que en la realidad ocupó la 23 PzD, enviada a África en esta historia). Este tipo de movimientos se hacían constantemente en la sala de mapas de Hitler, y siempre teniendo en cuenta las necesidades logísticas, los tiempos de desplazamiento y la relativa fortaleza de cada unidad. Hitler mismo gustaba de determinar esos detalles, con mayor o menor acierto. 

   Se dirá que situando en Leningrado solo las divisiones 22, 24 y 46, el refuerzo recibido en este sector sería inferior al que el que se recibió en la realidad (cuando llegaron cuatro de las cinco divisiones inicialmente enviadas), pero lo cierto es que estas tres divisiones valdrán tanto como las cuatro que se enviaron. ¿Por qué? Porque el 11 Armee, en esta historia, no ha hecho ni la ofensiva de Kerch (mayo 1942 en la realidad) ni el asalto a Sebastopol (hasta primeros de julio en la realidad). En estas dos duras batallas los rusos fueron aniquilados… pero a un alto coste para alemanes y rumanos. Entre muertos y heridos irrecuperables, el 11 Armee de Manstein perdió el equivalente a una división completa (de alemanes, y casi otra división de rumanos). Ahora los rusos de Crimea son derrotados a un costo mucho más bajo para sus enemigos, gracias al dominio del Mar Negro por estos (y los vencidos experimentan más bajas, pues casi ningún soviético puede ser evacuado por mar).

   La estrategia militar en el frente ruso consistió en buena parte en este tipo de juegos macabros de traslados, intercambios y reemplazos según las diversas opciones pero, por encima de todo, en el frente ruso era la situación logística la que determinaba las condiciones para triunfar o fracasar, con independencia del sacrificio de unos y la habilidad táctica de otros. El uso del Mar Negro, unido a no haberse desperdiciado los costosos preparativos para la invasión de Malta (el “cuerpo anfibio” de esta historia), hubieran dado la victoria a “Fall Blau”… al menos en su aspecto fundamental, porque, como se verá más adelante en esta historia, y siempre para ser conservadores y realistas, Hitler tampoco ahora consigue alcanzar el mar Caspio (el avance del 1 Panzerarmee por el centro del Caúcaso) ni conquistar Stalingrado antes de que los soviéticos, tenaces y, a pesar de todo, hábiles, logren contraatacar. El factor de subestimar al enemigo por parte de los alemanes no tiene por qué variar en esta historia.

martes, 4 de febrero de 2014

5. Invasión del Mar Negro

  El 14 de junio de 1942, por la noche, zarpan del puerto de Tarento los buques de la flota italiana acorazados “Littorio” y “Vittorio-Veneto”, cruceros pesados “Trento” y “Gorizia”, y la correspondiente escolta de destructores, todos al mando del almirante Iachino.

                             Los acorazados italianos Littorio y Vittorio-Veneto 

  En ese momento, el vicealmirante británico Harwood, desafortunado comandante en jefe de la Mediterranean Fleet de la Royal Navy que reemplaza a A. B. Cunningham, está dirigiendo el repliegue hacia las bases del Mediterráneo oriental de los buques que le quedan -una treintena de superficie, ninguno mayor que un crucero- después de haber sacado del Mediterráneo al Mar Rojo la mayor parte de la flota, incluido el acorazado averiado "Queen Elizabeth". El día 12 Rommel ha conquistado Suez, cerrando el canal, y la beligerancia española se teme de un momento a otro, lo que daría como resultado el cierre total del Mediterráneo. El gran puerto de Alejandría ya ha caído en manos del enemigo, y Harwood se ha desplazado a Haifa, en Palestina, su nueva comandancia naval. La noticia de la salida de la flota italiana le llega pronto gracias al muy eficaz sistema de intercepción de las comunicaciones del enemigo con el que cuentan los aliados.

  Harwood sabe que la flota enemiga se dirige al puerto del Pireo, el más importante de Grecia, que en las últimas semanas ha sido acondicionado para permitir el repostaje de los buques pesados de la flota italiana. Iachino, en efecto, llegará al puerto griego al anochecer del día 15. Los submarinos que le quedan a los británicos en el Mediterráneo -doce, no todos operativos- han tenido pocas oportunidades para hacer daño a los buques del Eje en su singladura. El grave problema, tanto para Harwood, como para el general Auchinleck, el exhausto comandante en jefe de las fuerzas aliadas en Próximo Oriente, es que la fuerza anfibia germano-italiana, que lleva cuatro meses entrenándose en el mar Egeo desde su creación, puede lanzarse sobre las costas de Palestina de un momento a otro. O tal vez sobre Siria o Chipre. Es imposible saberlo.

  Auchinleck se ha instalado en Port Said (la entrada mediterránea del canal de Suez), el último enclave aliado en Egipto mientras alemanes, italianos y egipcios se dedican a expulsar a las fuerzas británicas de todo el Delta, pero sabe que también esta ciudad tendrá que ser abandonada: ya hay francotiradores egipcios (soldados y policías) que disparan a los británicos instándolos a abandonar el país que Rommel ha conquistado presentándose como su libertador. No tardarán mucho en aparecer las primeras unidades ligeras de la Wehrmacht en todos los rincones del fértil y populoso Delta, también en Port Said.

  El nuevo cuartel general de Auchinleck en Próximo Oriente, por decisión de Churchill que acaba de serle comunicada, será Jerusalén. Por sus resonancias bíblicas, el primer ministro británico espera galvanizar así el interés de los norteamericanos con esta elección, pero al general británico lo que le preocupa no es la ciudad tierra adentro, sino las playas donde la flota italiana puede ejecutar el desembarco. ¿Palestina?, ¿la costa siria fronteriza con Turquía?, ¿o empezarán, modestamente, por Chipre?

  Al otro lado del mar, los más de treinta mil infantes de Marina italianos y alemanes, que llevan cuatro meses adiestrándose en las maravillosas costas del Egeo, han acogido con extraordinario entusiasmo la noticia de la conquista de Egipto por Rommel. Pero los oficiales acaban de llevarse una tremenda sorpresa el mismo día 12 por la tarde, cuando son convocados por sus coroneles y generales a una serie de conferencias de alto secreto: ¡su objetivo no es el Mediterráneo oriental, sino el Mar Negro! ¡Y no se han estado entrenando para combatir contra los caballerosos británicos, sino contra los duros y despiadados soldados rusos!

  Esta información no la conocía prácticamente nadie en Grecia durante los meses de marzo, abril, mayo y junio de 1942 en los cuales se han formado, equipado y adiestrado las recién creadas divisiones italianas de infantería de Marina “San Marco” y “Nettuno”, así como la alemana “Seelöwe”. Lo único que sabía la inmensa mayoría de mandos y tropa era que se preparaban para capturar costas no muy defendidas por el enemigo después de largos viajes en pequeñas embarcaciones que podrían durar entre dos y tres días. En el entrenamiento se enfatizaba que el desembarco no tendría mucha oposición en la costa (aunque se preveían ataques aéreos), pero que el problema vendría después, cuando el enemigo intentase destruir la cabeza de playa.

  Mientras los oficiales de la infantería de Marina asumen la sorprendente noticia de cuál es su destino, durante todo el día 16 de junio, la flota del Eje (en su gran mayoría italiana) se prepara para zarpar de nuevo desde los puertos del Egeo tras finalizar sus últimas tareas de repostaje y aprovisionamiento. Los buques pesados están en los grandes puertos de Pireo y Salónica, pero las numerosas pequeñas embarcaciones que han de transportar a los soldados se han trasladado a pequeños puertos pesqueros del norte del Egeo, algunos con vistas a las costas turcas.

  A mediodía del día 15 se conoce la noticia de que el Mediterráneo ya está cerrado (España ha entrado en la guerra) y en otros puntos de la amplia zona geográfica, de oeste a este, se están llevando a cabo más preparativos. Por ejemplo, las cuatro divisiones de infantería alemanas en la antigua Yugoslavia (las divisiones 704, 714, 717 y 718) comienzan a subirse a los trenes para desplazarse hacia Salónica. Son divisiones de lucha antipartisana, no de primera categoría, pero que ahora han de cumplir un importante objetivo más político que militar. No parece importar mucho, por lo demás, que los partisanos yugoslavos puedan mejorar momentáneamente sus posiciones debido a la repentina retirada: especialmente para la guerrilla monárquica serbia, los cetnik, la derrota británica en el Mediterráneo es una noticia mucho peor que el que llegasen diez divisiones alemanas a Yugoslavia, ya que ahora no pueden contar con expectativas de ayuda de sus aliados británicos. Y en la misma situación se hallan a partir de ahora los resistentes griegos, todos los que contaban con que una victoria británica en el Mediterráneo iba a salvarlos.

  Es el 16 de junio, el día siguiente de que se conozca el cierre del Mediterráneo, cuando el ex canciller alemán Franz Von Papen, embajador del III Reich en Ankara, recibe el mensaje cifrado que estaba esperando. Inmediatamente solicita una entrevista urgente con el Presidente de la república turca, Ismet Inonu, para el día siguiente por la mañana. No acudirá solo: le acompañarán los embajadores de Italia y Rumania, según estaba acordado.

                                                El Presidente turco Ismet Inonu

  La entrevista tiene lugar al mediodía del 17 de junio, y el Presidente turco sospecha ya cuál es la propuesta que los embajadores del Eje van a hacerle... Sin embargo, Inonu quiere mantener la neutralidad de la república turca a toda costa. La entrada de España en la guerra, al otro extremo del Mediterráneo, no le concierne, y los turcos desean conservar una buena relación con todas las potencias que se encuentran en conflicto mientras sea posible. Ahora bien, ¿cuáles van a ser las opciones reales? Eso lo va a saber ahora.

  Franz von Papen, muy inteligente, moderado, correcto, exacto, protocolariamente respetuoso, expone al Presidente turco la gravedad de la situación: el éxito en Egipto y el cierre del Mediterráneo con la entrada de España en la guerra suponen una oportunidad única para poner fin al conflicto mundial antes de que acabe el año. Von Papen está al tanto de la operación proyectada desde el mes de febrero y en ese tiempo ha ido haciendo contactos discretos y situando agentes en posiciones estratégicas dentro de la organización política y militar de la república turca, siempre con la intención de que, llegado el momento, el Eje disponga del mayor número de opciones a la hora de forzar la neutralidad turca, pero todo depende al fin de la actitud del Presidente Inonu, al que le asegura, con firmeza y convicción, que ahora es la gran oportunidad para Turquía de recobrar su posición en el mundo y para contribuir a la destrucción de su sempiterno enemigo ruso.

  La respuesta de Inonu es naturalmente precavida y dilatoria, según lo esperado. Von Papen escucha pacientemente lo que el Presidente turco tiene que decir y cuando es su turno para volver a hablar se expresa de forma más concreta: el Eje desea la incorporación de Turquía a la lucha contra el bolchevismo, y está dispuesto a ofrecerle compensaciones territoriales de gran valor: Italia devolverá a Turquía el Dodecaneso (recibiendo en compensación Creta y las Cícladas, a costa de la vencida Grecia), y Chipre también será para Turquía una vez derrotados los británicos pero, puesto que la guerra durará todavía algunos meses, el Estado turco puede esperar un poco para declararse beligerante y conservar su neutralidad hasta entonces, aprovechando ese lapso de tiempo para prepararse en lo militar, en lo económico y en lo político. Lo que se hace imprescindible, sin embargo, es abrir inmediatamente el paso de los Dardanelos a la flota del almirante Iachino para “pacificar” el Mar Negro.

Las islas del Dodecaneso ocupadas por Italia desde 1912. En esta historia alternativa, el Eje ofrece a los turcos su devolución a cambio de la entrada en la guerra. Las islas Cícladas -compensación para Italia- están al oeste del Dodecaneso, al norte de Creta.


  Inonu, que no se esperaba esto, pues también pensaba que la fuerza anfibia se estaba preparando para explotar el éxito de Egipto con un desembarco en Palestina o Siria, aduce entonces las obligaciones internacionales contraídas por Turquía en base a la Convención de Montreux que regula el uso de los estrechos: la flota italiana, en tanto que no es de una potencia del Mar Negro, no está autorizada a transitar por ellos.

  Entonces, tal como teme el Presidente turco -que piensa deprisa-, interviene el embajador rumano: Rumanía sí es una potencia del Mar Negro y el embajador porta documentación oficial que demuestra que el rey de Italia ha cedido la flota al reino de Rumanía. Por lo tanto, la flota ya no es italiana, sino rumana, y eso la habilita legalmente a pasar por el estrecho de los Dardanelos y penetrar en el Mar Negro.

  Inonu no pierde el temple y aduce que este recurso meramente formal no resistiría un examen riguroso. Para el Presidente turco todo esto le recuerda cómo en la guerra anterior los alemanes forzaron la entrada de su acorazado "Goeben" en Estambul, comprometiendo la neutralidad de Turquía. Claro que entonces no se había dado una novedad tan tremenda como la conquista de Egipto y el cierre del Mediterráneo por los alemanes... Pero, en cualquier caso, también entonces se recurrió al ardid de transferir al "Goeben" a la flota turca (el buque, por cierto, aún existe: ahora se llama "Yavuz", ha sido modernizado y es el buque insignia de la flota turca).

  Von Papen vuelve entonces a la carga: las ventajas para Turquía serán inmensas y los turcos no tienen nada que agradecer al dominio ruso del Mar Negro, ¿no han hundido ya los soviéticos varios mercantes turcos con sus submarinos, y no cesan de amenazar las fronteras de Turquía?, ¿no es una constante exigencia rusa el establecer el control sobre los estrechos, violando la soberanía turca?, ¿no demostraron los soviéticos su condición criminal cuando hace unos pocos meses sus agentes secretos intentaron asesinarle a él mismo, el embajador de Alemania en Turquía? Para Turquía su cooperación con el Eje no solo va a suponer la pacificación del Mar Negro y librarse para siempre del enemigo secular, también supondrá colaborar en la liberación de los pueblos turcomanos sometidos por los bolcheviques. Se le recuerda al Presidente de la República el papel jugado por los turcos en las guerras del Cáucaso de 1918, en defensa de sus hermanos de raza, lengua y religión.... Se trata, en suma, del destino de Europa, de una paz próxima... y de aceptar la propuesta del Eje de proteger los intereses de los pueblos turcomanos en Asia Central (pan-turanianismo). En cualquier caso, decida el Presidente turco lo que decida, asegura el embajador, el Führer tiene confianza en Turquía y está dispuesto a garantizar su seguridad. Si Turquía es atacada, Alemania dispone ya en los Balcanes de una fuerza más que suficiente para asegurar la situación. Cuatro divisiones de infantería alemanas están siendo movidas hasta cerca de la frontera turca europea, el Décimo cuerpo aéreo de la Luftwaffe está estacionado en Grecia y, por supuesto, la flota italiana es ya la dueña y señora del Mediterráneo, contando con un cuerpo anfibio germano-italiano perfectamente entrenado. Turquía no tiene nada que temer.

  Inonu comprende que ahora ha llegado al final: le están amenazando con una invasión a cargo de cuatro divisiones de infantería alemanas (sin contar lo que puedan sumar los italianos), tres de infantería de Marina y, lo peor de todo, el Décimo Fliegerkorps de la Luftwaffe: Estambul y Ankara podrían correr la misma suerte que Belgrado el año anterior, cuando el gobierno yugoslavo negó el tránsito por su red ferroviaria de los suministros alemanes destinados a la invasión de Grecia.

    Es cierto que casi la mitad del ejército turco (los ejércitos primero y segundo) están posicionados para defender Estambul y la zona de los estrechos de cualquier enemigo, y cuentan con el glorioso precedente de la victoria de Galípoli en la guerra anterior... pero las tropas turcas están prácticamente indefensas frente a la Luftwaffe. Además: el Presidente turco no puede estar seguro de que los generales de su ejército no estén conspirando con los del Eje; piensa sobre todo en el poderoso mariscal Çakmak, el jefe del ejército que sabe que mantiene relaciones con agentes alemanes. No solo los oficiales, sino también la tropa, podrían negarse a ir a la guerra por defender la neutralidad de los estrechos para beneficio de los intereses de la Rusia soviética. Inonu no tiene opción, pero asegura que necesita hasta el día siguiente para dar una respuesta, si bien ya acepta que, para caso de que ésta sea afirmativa a las pretensiones del Eje, se tomen precautoriamente algunas medidas: al final de la tarde de este día 17, marinos italianos se reúnen con autoridades turcas para solventar los últimos detalles técnicos referentes a la singladura nocturna de la flota, ya que los italianos quieren navegar de noche por los estrechos (el mar Mármara) y entrar en el Mar Negro al amanecer.

  La autorización formal se conoce el día 18 por la mañana. La flota está lista en la zona del Egeo, mientras que, dentro del Mar Negro, del puerto de Constanza han salido dos destructores rumanos con armamento antisubmarino (y personal alemán a su cargo) a fin de proteger la entrada de la flota por el Bósforo.

  A mediodía del día 18, los buques pesados italianos zarpan hacia los estrechos. Los británicos ya están informados desde el día anterior: les agita una mezcla de alivio y estupor, ya que, por una parte, la invasión de Palestina puede esperar, lo que da tiempo a recibir refuerzos, pero, con los alemanes dueños del Mar Negro y tras la paliza que el Ejército Rojo acaba de recibir en el este de Ucrania, ¿cuánto podrá resistir Rusia? Y si Rusia cae este verano, todo se habrá perdido antes de que el poder económico de los Estados Unidos pueda afectar el curso de la guerra...

  Al oscurecer del día 18, la flota va entrando por el estrecho de los Dardanelos, lentamente y consumiendo poco combustible, mientras la Luftwaffe sobrevuela la zona, tanto para intimidar a los turcos como para prevenir un posible ataque aéreo soviético. Los artilleros turcos de la fortaleza de Canakkale (la antigua Troya) observan, impotentes, como se acercan los enormes acorazados a pesar de que la convención internacional de los Estrechos no les autoriza para ello. Por la radio habla el Presidente Inonu a la nación: Turquía se mantiene neutral, se ofrece como mediadora de paz, manifiesta carecer de intereses en conflicto con los aliados y advierte de que la entrada de los buques de la flota rumana (antes italiana) es en conformidad con las condiciones estipuladas por la Convención de Montreux que rige el tránsito por los estrechos. Al mismo tiempo, se declara el estado de guerra preventivo en todo el país.

                                La entrada del estrecho de los Dardanelos por Cannakale


  Durante la noche va pasando la gran flota, para admiración de cientos de miles de turcos que observan los intercambios de señales luminosas de unos buques a otros. También se encienden focos, faros y se lanzan bengalas para impedir que el tránsito nocturno por aguas desconocidas provoque accidentes.

  Al amanecer del día 19 de junio, la flota está ya en el Mar Negro, donde, a la salida del Bósforo, los destructores rumanos “Regele Ferdinand” y “Regina Maria”, más otros buques menores, patrullan haciendo vigilancia antisubmarina con equipos de detección y ataque alemanes. Los cazas del X Fliegerkorps, procedentes de los aeródromos griegos, hacen vuelos de vigilancia también. Pronto serán relevados por los aviones de la 4 Flota aérea de la Luftwaffe, particularmente por los de las bases aéreas de Saki y Simferopol, en Crimea. En este momento, han cesado los combates de importancia en el frente ruso terrestre tras la última catástrofe soviética en Kharkov (finales de mayo).

  El primer buque de la flota en entrar en el Mar Negro es el “Hermes”, el único destructor alemán del Mediterráneo, que, junto con los destructores italianos “Pigafetta” y “Legionario”, y los dos rumanos, forman la pantalla antisubmarina delantera. Después aparecen, enormes, los acorazados “Littorio” y “Vittorio”, los cruceros pesados "Trento" y "Gorizia", los cruceros ligeros "Duca de Aosta" y "Savoia",  los destructores "Alpino", "Ascari", "Aviere", "Bersagliere", "Camicia Nera", "Geniere", "Folgore", "Freccia", "Mitragliere" y "Saetta", cuatro minadores italianos, seis submarinos italianos y cuatro submarinos alemanes, más la multitud de medianos y pequeños buques de transporte que llevan embarcada a la tropa de las tres divisiones anfibias, su material de guerra y otros suministros.

  En total, penetran con la flota de guerra veinte mercantes italianos a vapor, de tamaño medio, diez de los cuales transportan a diez mil soldados de infantería de Marina, en su gran mayoría italianos, tras los cuales marchan cinco ex minadores italianos que llevan quinientos hombres cada uno, más treinta grandes pesqueros que llevan a otros nueve mil hombres en total, y que, a su vez, remolcan a otros treinta pequeños motoveleros griegos con cien hombres (todos alemanes) cada uno. Finalmente, navegan las cincuenta MFP o “Motozattere”, naves especialmente diseñadas para desembarcar en las playas con una capacidad máxima de doscientos hombres o cien toneladas de material. A bordo de éstas van siete mil hombres, en su mayoría alemanes, así como diez tanques pesados y diversas piezas de artillería antiaérea y antitanque. En total, la flota se compone de algo más de cien buques entre pequeños y grandes.


                  La "Motozattera", nave de asalto italiana adaptada del MFP-A alemán

  En el frente ruso, durante todo el día la Luftwaffe se ensaña con los aeródromos soviéticos de la zona del Mar Negro, los que más peligrosos pueden ser para los buques del Eje. Los aviones de la base de Saki, en Crimea, reciben el encargo especial de proteger el avance de la flota hacia su intrigante destino.

  La operación es arriesgada para el almirante Iachino y sus hombres, si bien han tenido mucho tiempo para planearla. El primer obstáculo, la anuencia resignada de los turcos, ya se ha superado. El segundo, los aviones y submarinos rusos, se trata de contrarrestarlos con la defensa antiaérea y antisubmarina. El tercer peligro lo representa la flota de superficie soviética del Mar Negro.

  Desde el mismo inicio de la guerra en Rusia, esta flota ha mantenido la supremacía frente a las pequeñas unidades alemanes, rumanas e italianas de las que el Eje ha podido disponer en este mar cerrado. El almirante Oktabiarski cuenta en este momento con un viejo acorazado de veinte mil toneladas (el “Comuna de París”), tres cruceros operativos de menos de diez mil toneladas (el “Voroshilov”, el “Krasni Krim” y el “Molotov”), unos diez destructores y unos treinta submarinos. Es una fuerza claramente inferior a la de Iachino, cuyos acorazados son más grandes, mejor armados, mejor blindados y más rápidos, pero aún es una fuerza peligrosa, y del valor de los rusos no se puede dudar.

  Y hay otro grave problema para la gran flota del Eje: la duración de la singladura. Cuando anochece el día 19 se encuentran en el centro del Mar Negro, y los rusos pueden pensar todavía que se dirigen a los puertos del Eje en la zona occidental (puertos rumanos, búlgaros y soviéticos capturados) para establecerse allí. Durante la noche, la flota italiana dispone de radar, aunque los rusos también cuentan con este dispositivo (contribución de los británicos).

  Stalin ha ordenado, en cualquier caso, que la flota soviética se haga a la mar desde sus bases de Sebastopol y Novorossisk, y trabe combate con los italianos cuanto antes. Se da la máxima alarma en todas las costas del Mar Negro para prevenir un posible desembarco, pero, por desgracia para los rusos, una defensa costera eficaz -antes era casi inexistente, dada la improbabilidad de una amenaza- no puede improvisarse en dos días… El almirante Oktabiarski zarpa, pues, al anochecer del día 19, cuando todavía no puede saber cuál es el objetivo de la flota enemiga y cuál es su derrota. Será a la mañana siguiente cuando sus aviones y submarinos traten de localizarla.

  Al amanecer del día 20 de junio, los soviéticos buscan ansiosamente dónde se encuentra la flota enemiga que lleva ya dos días navegando. Antes del mediodía la localiza uno de los pocos aviones rusos que no ha sido liquidado por los ataques concentrados de la Luftwaffe contra los aeródromos costeros: así averiguan que los italianos no se dirigen hacia el puerto rumano de Constanza, sino hacia el este, hacia costas soviéticas. El almirante Iachino y sus fuerzas se encuentran en el centro del Mar Negro y su objetivo es la costa enemiga.

  Durante toda la tarde del día 20 Stalin y sus generales y almirantes se devanan los sesos mientras miran y miran el mapa del Mar Negro. ¿Cuál puede ser el objetivo?, ¿la península de Kerch en Crimea?, ¿Taman?, ¿la gran base naval de Novorossisk?, ¿asegurar la frontera turca en Batumi? El agregado naval británico informa a los rusos de que los acorazados italianos no tienen mucha autonomía. A la velocidad que navegan, el combustible se les acabará en dos días, a lo sumo. El desembarco tiene que ser, lo más tarde, en la mañana del día siguiente.

  La aviación rusa ataca la flota italiana en la tarde del día 20 con todos los recursos que les quedan, pero aunque logran efectuar algunos daños, los rusos no están equipados con armamento especial para este tipo de objetivos. Además, la Luftwaffe sigue causando graves pérdidas a las bases aéreas rusas desde sus propias bases de Crimea y del sur de Ukrania. Los submarinos soviéticos también han intentado atacar, y uno ha sido liquidado ya por los escoltas italianos, que tienen experiencia en la lucha antisubmarina contra los mucho más peligrosos submarinos británicos. La flota submarina soviética es muy numerosa, pero ya se encontraba acosada desde antes de junio de 1942 por unidades antisubmarinas italianas -lanchas tipo MAS- y ahora se enfrenta también a otros diez submarinos enemigos (italianos y alemanes) que se suman al rumano Delfinul, hasta este período el único submarino del Eje en el Mar Negro. En todos los aspectos, la flota soviética del Mar Negro, antes superior, tiene ahora motivos para ponerse a la defensiva, pero la urgencia de la coyuntura los fuerza a arriesgarse.

  Al atardecer del día 20, el almirante Oktabiarski, resignado a su misión casi suicida, se acerca con sus fuerzas a la flota enemiga. Es atacado de inmediato no por los italianos, sino por los aviones torpederos alemanes del KG 26, un grupo de la Luftwaffe que ha recibido en Italia un entrenamiento especial para luchar contra objetivos navales (de todas formas, incluso sin aviones torpederos, el año anterior la Luftwaffe ya ha dejado fuera de combate al acorazado soviético “Marat” en el Báltico). El “Comuna de París” escapa, pero uno de los cruceros, el “Molotov”, es hundido. Stalin acepta que la flota espere una mejor ocasión.

  Llega la noche y la flota soviética se retira a los puertos de Sebastopol y  Novorossisk, desde donde contarán con mejor protección aérea.

  Al atardecer del día 20 de junio, doscientos aviones de transporte alemanes Ju-52 y otros cien planeadores despegan de los aeródromos de Melitopol, Mariupol y Stalino (Donetsk), al norte del mar de Azov. Tres mil alemanes, paracaidistas y soldados de la 22 división Luftlande  (Aerotransportada), caen sobre los objetivos señalados en la península de Taman. Los paracaidistas y aerotransportados, que se han entrenado para las operaciones nocturnas, se apoderan tras dura lucha de los pequeños pero muy útiles puertos de Anapa, Taman y Temryuk, combatiendo contra los contingentes rusos de Taman en tránsito a la península de Kerch, donde se mantienen los tres ejércitos del "Frente de Crimea" ruso (44, 47 y 51). La mayor parte de las tropas que guarnecen Taman pertenecen al ejercito 47, pero se trata de soldados de bajo nivel combativo.




  Al amanecer del día 21 están asegurados por los paracaidistas alemanes los puertos y playas de la península de Taman, así como el aeródromo de Anapa, cuando la flota anfibia comienza a desembarcar a sus treinta mil hombres, con sus diez tanques pesados, veinte ligeros y numerosas unidades de artillería antitanque. El mando del desembarco lo ostenta el almirante Iachino, y el mando en tierra lo toma provisionalmente el general italiano Vittorio Sogno, que sabe que en tres días será relevado por el general Manstein, una vez el cuerpo anfibio germano-italiano quede englobado dentro del mando del 11 Armee alemán (el ejército alemán en Crimea).

  Mientras los cruceros y algunos destructores defienden el desembarco, los acorazados y sus escoltas, en coordinación con la Luftwaffe, atacan el cercano puerto de Novorossisk. El objetivo es hacer el mayor daño posible al puerto y terminal ferroviaria de la gran base de la Marina soviética, a fin de obstaculizar el envío de contingentes enemigos. Bombas y obuses caen sobre la ciudad portuaria durante varias horas. Al mediodía se retiran los grandes buques sin haber recibido daños de importancia por parte de la defensa artillera soviética. Tampoco ni la Marina ni la Aviación enemigas han tenido éxito en este episodio. Durante la noche, buques italianos minarán las zonas costeras próximas de mayor interés estratégico.

   Realizado el desembarco, y ya escasos de combustible, muchos de los buques italianos se dirigen inmediatamente hacia el oeste, los buques pesados al puerto rumano de Constanza con parte de los destructores, donde todo está preparado para asistirlos (en especial a los dos acorazados y los dos cruceros pesados, que llegarán en la mañana del día 22), y el resto de la flota, con los dos cruceros ligeros, algunos destructores y buena parte de los transportes, se dirige a los puertos de Crimea (Eupatoria, Feodosia y Yalta) ocupados a los soviéticos y donde tienen que embarcar los refuerzos del 11 Armee para la cabeza de puente. Algunos de ellos son repostados en el mismo puerto de Anapa por buques cisterna que han acompañado a la flota, de forma parecida a como se hizo en Noruega en 1940.

    El puerto de Anapa, en la península de Taman, capturado y guarnecido por las fuerzas del Eje

  ¡Taman! Stalin comprende el día 21 de junio la maniobra del enemigo: las posiciones rusas en Crimea están ahora bloqueadas. Trescientos mil soldados rusos del “Frente de Crimea” (grupo de ejércitos que engloba a los ejércitos soviéticos 44, 47 y 51) han quedado atrapados en la península de Kerch, entre el 11 Armee de Manstein, y el estrecho de Kerch, que acaba de ser capturado por la fuerza aerotransportada. También la gran base naval de Sebastopol, donde resiste el ejército costero soviético (cien mil hombres, sumado el personal naval), queda sin posibilidades de suministro, bloqueada por la flota enemiga. Es un inmenso cerco que el enemigo coordinará con la esperada e inminente ofensiva del Grupo de Ejércitos Sur alemán al este de Ucrania (ofensiva de los ejércitos Panzer 1 y 4, y los ejércitos de infantería alemanes 2, 6 y 17, con el apoyo de soldados rumanos, húngaros e italianos). Y toda esta operación ha sido precedida, el mes anterior, por el desastre del Ejército Rojo en Kharkov, que les ha costado a los rusos casi trescientos mil hombres (doscientos mil son bajas irrecuperables) y enormes pérdidas de material mientras que los alemanes tuvieron menos de la décima parte de bajas.

  En cuanto a Crimea, la situación militar es la siguiente: en octubre de 1941 fue invadida por el 11 Armee de Manstein, que para diciembre había ocupado toda la península excepto la gran base naval de Sebastopol, donde resistió el ejército costero soviético (general Petrov) gracias en buena parte a la superioridad de la flota rusa en el Mar Negro que la suministraba y la apoyaba con su artillería. A finales de año, sin embargo, se produjeron los desembarcos soviéticos, a cargo de los ejércitos 51 y 44 (general Kozlov), logrando reconquistar la península de Kerch, al este de Crimea, y salvando a Sebastopol del asalto final. En marzo los soviéticos reanudan la ofensiva, habiéndose sumado al esfuerzo bélico del "Frente de Crimea" (grupo de ejércitos soviético) el ejército 47. Manstein logra resistir los contraataques rusos en el istmo de Parpatch, que comunica la península de Kerch con el resto de Crimea, en parte gracias a la llegada durante marzo y abril de las divisiones italianas de refuerzo (se trata de las divisiones de montaña "Cuneo", "Julia", "Tridentina" y la móvil "Sforzesca", que Manstein trata de mantener separadas a fin de que asimilen mejor las tácticas alemanas).

  Con la llegada de los italianos a partir de marzo, el 11 Armee se convierte en una fuerza de lo más variopinta, con alemanes, rumanos, italianos y algunos ex-soviéticos renegados. A mediados de abril, además, el 11 Armee se despoja de dos de sus siete divisiones alemanas: las 132 y 170 Infanterie Division, que son sustituidas por sendas divisiones italianas, una en la zona de Sebastopol y la otra en Parpatch. Las 132 y 170 ID son trasladadas al sector centro para compensar la partida de la 5 Panzer Division que tiene que tomar parte en las ofensivas en el sector sur de mayo y junio (el traslado de la 5 Panzer compensa el envío a África de la valiosa y nueva 23 PzD, que inicialmente se había destinado a participar en la ofensiva de primavera-verano en la zona sur de Rusia).

  El 12 de mayo de 1942 el general soviético Timoshenko (que liberó Rostov a finales del año anterior) lanza una gran ofensiva (ejércitos soviéticos 6, 21, 28 y 38) en el este de Ucrania (Kharkov) justo donde los alemanes están preparando su propia ofensiva en dirección opuesta. Tanto los cuatro ejércitos rusos implicados en la ofensiva como los 9 y 57, del frente ruso defensivo contiguo, sufren fuertes pérdidas, y de los setecientos mil soldados rusos implicados, unos trescientos mil resultan muertos, prisioneros o heridos (un mínimo de doscientos mil son bajas irrecuperables). El 30 de mayo la batalla está ya finalizada y el prestigio militar alemán restablecido tras las incertidumbres del pasado invierno.

      Derrota del ejército soviético en Kharkov (prisioneros), este de Ucrania, mayo de 1942

  A mediados de junio de 1942, pues, en el momento del cierre del Mediterrráneo, el “Frente de Crimea” ruso permanece en su puesto, ya que se teme que, tras la victoria nazi en la zona de Kharkov, los alemanes vuelvan a atacar la península de Kerch. La vecina península de Taman (al otro lado del estrecho) es zona de tránsito a pequeña escala para los suministros a los hombres que resisten en Kerch, si bien estos se abastecen sobre todo por vía marítima, de modo que Taman y el puerto de Anapa no están especialmente protegidos cuando se produce la invasión aerotransportada.



  Ahora, tras el desembarco germanoitaliano, para los soviéticos es preciso desalojar a los del Eje de la península de Taman a toda costa y restablecer las comunicaciones con los casi cuatrocientos mil soldados rusos de Crimea (en Sebastopol y en Kerch) que han quedado completamente aislados, so pena de sufrir un desastre aún peor que el de Kharkov (y todavía a menor precio para los alemanes). Stalin ordena a los hombres del general Kozlov que se lancen contra la cabeza de puente enemiga. Hitler, por su parte, ha dado el mando de las tropas desembarcadas al mismo general Manstein, comandante del 11 Armee (el cuerpo anfibio queda, por tanto, integrado provisionalmente en éste). Ambas flotas navales, más las fuerzas aéreas, tendrán que luchar para permitir el aprovisionamiento de sus respectivos camaradas del ejército de tierra, solo posible por mar... así como han de luchar para impedir el aprovisionamiento del enemigo. El despliegue nazi en Taman no es fácil: la defensa del puerto de Anapa tiene que extenderse al sur no muy lejos de la poderosa base naval soviética de Novorosisk, al nordeste debe sostenerse en la desembocadura del río Kuban y la costa norte de la península queda expuesta a posibles desembarcos enemigos procedentes de los puertos del mar de Azov, un mar cerrado de aguas poco profundas en el que la flota del Eje no puede penetrar. El riesgo es grande. Por un lado, la distancia de Anapa a Novorossisk es apenas de cuarenta kilómetros, y Novorossisk cuenta con un ferrocarril por el que rápidamente pueden llegar fuerzas rusas de élite; por el otro, treinta mil hombres, con poca artillería y pocos tanques, se encuentran rodeados de contingentes rusos muy poderosos que en pocos días pueden organizar un ataque, incluso antes de que lleguen los esperados refuerzos. El ataque de la flota italiana y la aviación alemana contra Novorossisk en el momento del desembarco tratará de obstaculizar la respuesta soviética.

  Lo primero que hace el comandante del Frente de Crimea, Kozlov –no le queda otro remedio- es dividir sus fuerzas. El ejército 51 es enviado cuando antes a cruzar el estrecho de Kerch por cualquier medio y enfrentarse a las fuerzas desembarcadas en Taman. Los otros dos ejércitos (44 y 47) esperarán el previsible ataque del 11 Armee desde el oeste de la línea de Parpatch, sin descartar que se produzca otro desembarco (podría haber más tropas enemigas aguardando para ello en los puertos del Eje en el Mar Negro). El ejército costero ruso del general Petrov defiende la vital gran base naval de Sebastopol y sus proximidades. Al mismo tiempo, y a pesar del peligro inminente de una ofensiva general nazi contra la costa norte del Mar de Azov (región de Rostov), los soviéticos envían buques y tropas a la costa norte de Taman (Temryuk). Tienen que hacerlo dada la escasez de embarcaciones con las que cuenta Kozlov para transportar sus hombres desde Kerch. De estas operaciones se encarga la flotilla soviética del mar de Azov.

  Manstein hace sus correspondientes movimientos y también divide sus fuerzas: en Parpatch, el "cierre occidental" de las tropas rusas cercadas, deja, a la defensiva, a las divisiones italianas, las de infantería alemanas 24 y 72, más algunas divisiones rumanas, más que suficiente contra las tropas soviéticas del 44 y 47 ejércitos rusos (un “ejército” soviético no solía ser más grande que un cuerpo de ejército alemán); tropas rumanas mantendrán el cerco al bloqueado Sebastopol y las divisiones alemanas 46 ID y 22 Luftlande, más una división rumana de montaña, se dirigen hacia los puertos de Feodosia y Eupatoria, donde embarcarán en buques mercantes rumanos, italianos y húngaros que, escoltados por la flota italiana, reforzarán la cabeza de puente en Taman. La división 50 alemana, también del 11 Armee, es cedida al 1 ejército Panzer alemán (PanzerArmee) para reforzar la gran ofensiva de verano que está a punto de comenzar en el sur de Rusia, y cuyo primer objetivo es precisamente rodear el Mar de Azov hasta enlazar por tierra con la cabeza de puente de la península de Taman (aunque primero tendrán que volver a conquistar la ciudad de Rostov). De las fuerzas italianas en Crimea, la división Sforzesca es enviada a Ucrania para sumarse a las otras divisiones italianas que tomarán parte en la ofensiva "Fall Blau" junto con alemanes y rumanos. Asimismo, desaparece toda la defensa costera, ya innecesaria, y sus recursos se suman a otras misiones ofensivas y de cerco. Puesto que el Eje cuenta con el aeródromo de Anapa, se mantiene un puente aéreo desde el norte del Mar de Azov para el transporte de tropas, lo que permite incrementar las fuerzas en la península de Taman mediante este recurso en unos quinientos soldados diarios (unos treinta transportes diarios) así como evacuar a los heridos.

  En la mañana del 21 de junio, cuando se produce con éxito la invasión de la península de Taman, Manstein está en Yalta, todavía supervisando las defensas en Crimea y el conjunto de fuerzas en toda la península. Dedicará toda la mañana del día 22 a concretar los detalles de la compleja operación de embarque de tropas hacia Taman, pero a la tarde montará en una avioneta especialmente seleccionada para transportarle a él mismo a la próxima península.  Manstein aterriza el día 22 de junio en el aeródromo hasta hace poco soviético de Anapa. Allí, en una zona asegurada por los paracaidistas alemanes, se encontrará con el general Sogno, al que relevará del mando efectivo, aunque, por motivos políticos, el general italiano seguirá ostentando el máximo grado (Hitler, por otra parte, ha insistido en que sea Manstein el jefe de la operación en tierra: al fin y al cabo, él ideó toda la operación del Mar Negro, el plan "Ardenas").

  Tanto Manstein como Kozlov saben que la batalla en el estrecho de Kerch tiene que decidirse en los primeros días: el "Frente de Crimea" quedará incapacitado para la ofensiva en un par de semanas debido al bloqueo, y nadie duda de que los del Eje, que repentinamente cuentan con el dominio del mar, van a intentar reforzar su posición. Aunque a Kozlov y al comisario político Mekhlis se les ha dicho que la flota soviética romperá el bloqueo derrotando a la flota italiana, también se les dice que obren como si esto no fuera a suceder y crucen el estrecho de Kerch a cualquier precio, pero para Kozlov no es fácil improvisar una fuerza de asalto anfibia. Al fin y al cabo, cuando invadieron Kerch, fueron transportados por buques procedentes sobre todo de la base de Novorossisk (o bien caminaron sobre el estrecho helado, en invierno). A finales de junio de 1942, Kozlov apenas dispone de medios navales, y en estos días la Luftwaffe se ha ensañado contra cualquier buque fondeado en Kerch.

   La distancia en línea recta entre el puerto de Kerch y la pequeña localidad de Taman, al otro lado, es de unos quince kilómetros, con algunas pequeñas islas en medio, de modo que hay puntos donde solo tres o cuatro kilómetros de mar separan ambas costas, lo que permite que los valientes soldados rusos utilicen balsas improvisadas y a veces simples neumáticos de camiones. Ya la noche del 22 al 23 de junio se intentan infiltraciones, pero los paracaidistas alemanes primero, y los infantes de marina de la "Seelöwe" después, mantienen una estrecha vigilancia. Aunque abundan las marismas, pequeñas ensenadas y otros recovecos, los alemanes han estudiado a fondo la geografía de la zona y aniquilan, gracias a su superior armamento, entrenamiento y coordinación, los primeros intentos rusos. Kozlov tendrá que emprender un desembarco en fuerza. No cuenta con muchas embarcaciones ni con hombres entrenados para semejante tarea, pero sí dispone de muchos soldados. Calcula que podrá lanzar diez mil en la primera oleada. Tiene que organizarlo todo en una semana con la ayuda de los buques del Mar de Azov que, con gran riesgo, le están enviando las autoridades rusas de esta zona. La Luftwaffe, entre las muchas tareas a las que ha de enfrentarse, sigue atenta a no dejar buques útiles en el puerto de Kerch.

  El 28 de junio, también una semana después del desembarco, zarpa la flota de transporte del Eje desde los puertos de Crimea de Eupatoria, Yalta y Feodosia. En total, se transporta a más de treinta mil hombres (alemanes y rumanos) con la protección de la flota italiana y la Luftwaffe, y con el objetivo de reforzar la cabeza de puente en Taman (aunque los soviéticos pueden temer que su objetivo sea otro). Ese mismo día se desencadena la gran ofensiva alemana en el sur de la URSS (“Fall Blau”): los ejércitos alemanes 17 Armee y 1 Panzerarmee cruzan el río Mius hacia Rostov del Don, la gran capital soviética del mar de Azov. Más al norte, pero en la misma área de la ofensiva, irrumpe el temible 6 Armee, en dirección a la curva del río Don.

  Según la propaganda soviética, los alemanes e italianos desembarcados se encuentran cercados pero, en realidad, cuentan con el puerto y el aeródromo de Anapa para recibir suministros, el apoyo de la flota italiana con sus cañones y la expectativa realista de ser reforzados por las tropas del 11 Armee por mar así como por los grandes ejércitos alemanes del grupo sur que deben avanzar por tierra y enlazar con ellos una vez tomado Rostov y conquistada la costa oriental del Mar de Azov.

    En Anapa, capturado el día 20 de junio por los paracaidistas alemanes y guarnecido ahora por los hombres de la división italiana de infantería de marina “San Marco”, todo está listo para recepcionar los refuerzos y suministros. Al este del puerto, a mitad de camino entre Anapa y Novorossisk, la división italiana “Nettuno” se defiende de los primeros ataques rusos procedentes del Cáucaso. El gran puerto de Novorosisk, así como su conexión ferroviaria, han sido duramente atacados pero es cuestión de poco tiempo que se pongan en marcha para enviar contra los desembarcados toda la fuerza disponible. Entre Anapa y Novorossisk hay montañas que guarnecen soldados italianos y alemanes, pero más al nordeste se encuentra el valle del río Kuban, próximo a su desembocadura en Temryuk. Si los rusos reúnen antes de dos semanas una fuerza blindada suficientemente poderosa podrían abrirse camino. Al oeste, los alemanes de la “Seelöwe” se enfrentan a los ataques del ejército 51 soviético que se lanza por cualquier medio a través del estrecho de Kerch. 

   La flota soviética tiene que hacerse a la mar de nuevo para interceptar el gran convoy de refuerzos enemigos que navega rodeando Crimea. Al mismo tiempo, las unidades navales del Eje tratan de minar y obstaculizar el puerto de Novorossisk; tanto el puerto como su terminal ferroviaria sufren también duros ataques de la Luftwaffe.

   Puesto que al norte de Crimea ha estallado la gran ofensiva alemana de verano, la Stavka, el alto mando soviético, vive momentos angustiosos, pues no puede abarcar tantos frentes distintos, solo un mes después del desastre de Kharkov. Para colmo, se teme la declaración de guerra de Turquía de un momento a otro, lo que exige mantener tropas útiles en la frontera del sur del Cáucaso (más el improvisado despliegue de defensa costera en prevención de nuevos desembarcos del enemigo). Y nadie descarta que las tropas alemanas que se preparan más al norte, en la zona del río Don (4 Panzerarmee y 2 Armee), puedan estar dispuestas a atacar de nuevo Moscú.

   En la noche del 29 al 30 de junio de 1942, chocan por segunda vez las flotas italiana y soviética. Torpedos, ataques aéreos, salvas de artillería y estallidos de minas deciden la batalla. Al amanecer del día 30, el convoy del Eje llega a Anapa casi sin pérdidas. Allí el general Manstein les espera, satisfecho de ver duplicada la fuerza de la cabeza de puente hasta el tamaño de un pequeño ejército que los soviéticos nunca podrán desalojar (ahora podrá bloquear, entre otras cosas, el valle de la desembocadura del río Kuban). En el mar, los italianos han perdido el crucero “Trento”, hundido por un submarino ruso, pero el almirante Oktabiarski ha perdido el crucero “Krasni Krim”, dos destructores, y el acorazado “Comuna de París” ha recibido daños y tiene que volver a la base de Novorossisk. Por encima de todo, no han podido interceptar el convoy.

  Es el día 29 el mismo que elige Kozlov para su desesperado asalto al otro lado del Estrecho. Se le ha indicado que este día la Luftwaffe estará ocupada enfrentándose a la flota soviética. Además, los buques de la flotilla del mar de Azov atacarán también al norte del estrecho, en la zona de la aldea de Kuchugury, desembarcando tropas. Se trata de una fuerza improvisada que zarpa de los puertos de Yeysk y Rostov en plena tormenta de la ofensiva "Fall Blau" alemana. También se ataca desde el Cáucaso, desde Novorossisk, y con un cuerpo de tanques a través del valle del delta del Kuban (Varenikovskaya); estas fuerzas, avanzando por campo abierto, son detenidas sobre todo por la acción de la Luftwaffe. 

   Las tropas rusas transportadas por mar (tanto procedentes de Kerch como del mar de Azov) lograrán poner pie en tierra y entablar combate, pero solo en pequeños grupos. Alemanes e italianos, todos bien provistos de mapas e intercomunicadores de radio y teléfono, sumando hasta veinte mil hombres (divisiones "Seelöwe" y "San Marco"), irán deshaciendo las compañías y batallones que desembarcan y se infiltran en la complicada geografía de la pequeña península. Durante casi una semana, y a pesar de los ataques de la Luftwaffe y el impacto de la llegada de las tres divisiones del Eje de refuerzo y de la ofensiva "Fall Blau", hasta cinco mil rusos lograrán establecer una cabeza de playa en la zona de Kuchugury. Manstein en persona dirigirá su aniquilación, mientras miles de soldados del 51 ejército soviético en la península de Kerch se muerden los puños al no poder auxiliarlos, debido a que carecen ya de embarcaciones para transportarse al otro lado. 

  En su defensa, los del Eje se han visto reforzados no solo por los treinta mil hombres desembarcados en Anapa por el convoy del día 30, sino por casi cinco mil soldados alemanes más de la 22 Luftlande llegados por transporte aéreo a lo largo de diez días. En cuanto a los tanques que han atacado por el delta del Kuban (Varenikovskaya), la artillería antitanque alemana, con la colaboración de la artillería naval italiana, logra detenerlos el día 31. Los soviéticos se han concentrado demasiado en un estrechamiento entre las marismas del Delta y la zona montañosa al sur. De todas formas, la lucha ha sido dura y se ha combatido en una zona muy restringida, con poca opción a la maniobra.

  Apremiado por Stalin, el 5 de julio de 1942, Oktabiarski vuelve a salir con el averiado “Comuna de París” para enfrentarse por tercera vez con el “Vittorio-Veneto” y el “Littorio” que han repostado y regresado de nuevo desde Constanza a fin de escoltar el retorno de los transportes vacíos desde Anapa. Al atardecer, tras el primer encontronazo sin resultado concluyente con los italianos, el único acorazado ruso en el Mar Negro es atrapado por los aviones torpederos alemanes. El “Comuna de París” se hunde esa noche con Oktabiarski a bordo (le sucede al mando de la flota el almirante Gorshkov). A la flota soviética le queda en estos momentos solo el crucero “Voroshilov”, cuatro destructores y unos veinte submarinos, no todos operativos. Y los buques italianos siguen sembrando campos de minas cerca de los puertos soviéticos mientras los hábiles submarinos alemanes procedentes del Mediterráneo se apuntan numerosos éxitos contra los transportes rusos.

  A primeros de julio, Manstein y su pequeño ejército de alemanes, italianos y rumanos ha limpiado de rusos la península de Taman. Solo queda esperar que el grupo de ejércitos alemán rodee el mar de Azov y enlace por tierra con la posición consolidada. 

  El 10 de julio, los alemanes del 1 Panzerarmee y el 17 Armee (reforzados ahora por el 6 Armee del general Paulus) capturan la ciudad de Rostov (ya la habían capturado al final del año anterior, pero tuvieron que abandonarla pronto). En ese momento, el “Frente de Crimea” (en Kerch y Sebastopol: casi cuatrocientos mil soldados) lleva ya veinte días sin recibir apenas suministros tras haber gastado cantidades ingentes de munición en el intento de forzar el estrecho de Kerch. Con el enemigo reforzándose gracias a los suministros que les llegan por el mar y el aire, y sus propios hombres cada vez más escasos de todo por el motivo opuesto, el comandante ruso Kozlov comprende que ha perdido la partida.

  Y al este de la península de Taman, por desgracia, las cosas no van mejor para el Ejército Rojo del Cáucaso, escaso de reservas y que comanda el mariscal Budyonny: la ofensiva alemana está en su auge en toda la zona del sur de la URSS (también atacan ahora el 4 Panzerarmee y el 2 Armee en la zona de Voronezh, mucho más al norte... amenazando incluso Moscú). No hay forma de enviar fuerzas blindadas suficientes para vencer la hábil defensa de Manstein, que cuenta con armamento antitanque y el apoyo de la artillería naval. Para colmo, el Ejército Rojo tiene que mantener la defensa costera y prevenir una posible intervención turca.

    De hecho, el presidente turco Inonu, que sigue expectante los acontecimientos cada vez más favorables al Eje, recibe numerosas presiones (externas e internas) para declarar la guerra, cuando menos, a los soviéticos (algo que ya han hecho los franceses el 1 de julio). Pero se resiste a ello: como los británicos, aún cree que la intervención norteamericana podría acabar por ser decisiva a largo plazo. Lo que sí está haciendo es impulsar el rearme de su propio ejército por si no tiene más remedio que asumir la eventualidad de la beligerancia. Su situación es más o menos la misma que la de los dirigentes de otras naciones también renuentes a entrar en la conflagración pero que se ven gravemente presionados por las circunstancias. España y Egipto ya se han pasado al Eje. Los franceses casi también, los búlgaros dudan. Inonu piensa que con haber dejado entrar la flota italiana en el Mar Negro ya ha hecho bastante a favor de unos y en contra de otros. Su situación no es envidiable.

  A los generales y políticos turcos más entusiastas de la causa del Eje el presidente de la República les insta a esperar un poco más. Cuando menos, a que toda la costa del Mar Negro sea ocupada por los alemanes hasta la frontera turca... aunque privadamente ya ha decidido que no entrará en la guerra hasta que sus dos fronteras costeras (la que tiene la república turca con los soviéticos en el puerto de Batumi, y la que tiene con los británicos en Siria) estén en poder del Eje. Entonces sí aceptará que dos de los cuatro ejércitos con los que cuentan los turcos, bien armados y con la moral alta, intervengan en la abrupta zona fronteriza del Este en defensa de los intereses de Turquía.

  Como concesión a los generales más pro-Eje de su ejército, acepta que se forme una división de voluntarios turcos para luchar contra los rusos, por el estilo de la “División Azul” española. Esta división incorporará también ex prisioneros soviéticos de origen turcomano. En cualquier caso, no estará lista para entrar en combate dentro del ejército alemán antes de que acabe el verano. Para entonces, quizá las cosas estén más claras…

Ooo

  La flota anfibia y su escolta que aparecen en esta historia están basadas en los inútiles preparativos que en la realidad hicieron los germanoitalianos para invadir la isla de Malta, operación prevista para julio de 1942. La flota del almirante Iachino que se muestra aquí es parte de la que en la realidad se enfrentó con éxito a los británicos en la llamada "batalla de mediados de junio" de 1942. Solo se le han añadido los dos destructores rumanos y el destructor alemán "Hermes", destinado en el Egeo (se trataba de un destructor capturado a los griegos, de fabricación británica, que fue eficaz en la lucha antisubmarina). 

  Los buques de transporte han sido seleccionados de entre los que aparecen en fuentes de Internet como que se prepararon para los desembarcos en Malta (donde se preveía poner en tierra más del doble del número de soldados de los que se refleja en esta operación ficticia), contando con lo que habría sido la mayor dificultad de la operación naval hipotética: las grandes distancias. Esto estaría dentro de la capacidad de los mercantes a vapor, de los pesqueros de altura, de los ex minadores y, según los datos que constan, también de las lanchas especiales de desembarco MFP o “Motozattera”, que eran capaces de navegar desde Italia al norte de África. Los motoveleros griegos o caiques fueron utilizados en el intento de desembarco alemán en Creta en mayo de 1941 y algunos de ellos podían haber sido remolcados.

  La operación de desembarco en Malta era muy arriesgada, motivo por el cual Hitler, a sugerencia de Rommel, decidió cancelarla después de la buena noticia de la caída de Tobruk (junio 1942). La operación naval en esta historia tiene como mayor obstáculo, por supuesto, el que Turquía permita o no el paso por los estrechos, pero en lo operativo su principal dificultad es la distancia. Recordemos que, de todas formas, la operación alemana en Noruega, de abril de 1940, no se hizo a menor distancia y con mucha menor protección aérea y naval frente al peligro que representaba la Royal Navy. 

  Sabemos que los acorazados italianos poseían una autonomía de navegación, como mínimo, de 2800 kms a máxima velocidad, de modo que la operación de desembarco en Taman los pondrá al límite de su capacidad de cubrir largas distancias. El trayecto, en línea recta, del puerto del Pireo a Estambul es de más de 500 kms, y de Estambul a la costa noreste del Mar Negro, de más de 800 kms (la suma total, unos 1,400 km del Pireo a Taman)  y de allí al puerto de Constanza sería similar (otros 800); los acorazados necesitarían hacer entre 2000 y 2500 kms de navegación bajo amenaza enemiga (aceleramiento, zig-zag, maniobras, combates…), aunque el trayecto hasta Estambul podría hacerse en su mayor parte a velocidad de crucero, lo que economiza combustible. Por otra parte, escoltando a los mercantes a vapor, que no podrían superar los veinte kilómetros por hora, los buques de guerra tampoco tendrían que ir a máxima velocidad, pero sí maniobrando continuamente ante la amenaza enemiga. Además, en la operación de Noruega algunos navíos alemanes fueron abastecidos de combustible en el mar por buques cisternas.

  De esa forma, en esta historia, los dos acorazados italianos salen del puerto del Pireo a la media tarde del día 18 y entran en el Mar Negro al amanecer del día 19, tras navegar durante unas dieciséis horas (economizando combustible durante el trayecto cómodo del Mar Mármara). Después los acorazados no podrán ir muy deprisa pues estarían escoltando al gran número de pequeñas y medianas embarcaciones. Habrán completado 60 horas de navegación en el momento del desembarco y cubierto por entonces unos mil quinientos kilómetros. Efectuado el desembarco, los acorazados y otros buques pesados se dirigirán entonces hacia el puerto rumano de Constanza para repostar, adonde llegarán al amanecer del día 22, tras unas ochenta horas de navegación y habiendo recorrido en total entre dos mil y dos mil quinientos kilómetros. Algunos buques menos grandes repostarían en el mar (o en el puerto capturado de Anapa) y los transportes se dirigirían a los puertos de Crimea a recoger a los hombres del general Manstein que reforzarían la cabeza de puente. Tendrán que esperar el retorno de los buques que repostan en Constanza para que les sirvan de escolta de regreso a las playas recién conquistadas. En una semana, la cabeza de playa duplicaría su fuerza (el transporte aéreo también podría aportar más tropas escogidas).

  En cuanto al desembarco en sí, los planes para invadir Malta tenían la única ventaja de la proximidad de los puertos sicilianos a la isla británica, pero la pequeña isla estaba prácticamente acorazada por los defensores, permanentemente en alerta y con una buena defensa aérea y naval. En la operación descrita en esta historia, los rusos no pueden tener apenas defensa en la península de Taman por ser ésta una zona alejada del frente y contar los soviéticos con superioridad naval (por lo que no tenían por qué haber temido un desembarco enemigo a gran escala). Sin embargo, sabemos que disponían de algunas baterías costeras en la zona y que los soviéticos disponían de muchos hombres en la vecina península de Kerch (este de Crimea, recuperada por los soviéticos a finales de 1941). Para aumentar las probabilidades de éxito, hemos hecho que tres mil paracaidistas procedentes de los aeródromos alemanes al norte del Mar de Azov precedan al desembarco.

  Hitler habría visto la importancia, en el mismo momento de planearse este giro estratégico (operación "Ardenas"), de aprovechar cuanto antes el cambio de la superioridad naval para efectuar un desembarco (en enero de 1942, cuando en esta historia Hitler toma su decisión, todavía no sabe dónde sería más conveniente efectuarlo). 

  En esta historia, el desembarco se efectúa sin problemas, con buenas condiciones meteorológicas (estamos en verano) y con el apoyo de las fuerzas aerotransportadas. El puerto de Anapa es capturado intacto y, aunque no era muy grande, será suficiente para los mercantes medianos y algunos buques de guerra tipo destructor (en la realidad, los alemanes lo utilizaron tras capturarlo en agosto de 1942, a pesar de la superioridad naval de los rusos). Anapa también contaba con un aeródromo desde 1934. Sería el primer objetivo de la operación de asalto aéreo previo al desembarco y podría seguir utilizándose después.

    Para el asalto anfibio a Malta los alemanes prepararon una Brigada paracaidista especial (la “Brigada Ramcke”) que, al suspenderse la operación, le fue enviada a Rommel como infantería y luchó eficazmente en la batalla de El Alamein. Ampliando un poco la brigada (hasta una división pequeña de diez mil hombres), convertimos a estos hombres en la división de infantería de Marina alemana “Seelöwe”. Los alemanes ya tenían experiencia en algunas operaciones de desembarco (como Noruega, o la operación Beowulf en el Báltico), y aunque nunca habían efectuado una operación como ésta, y a tan gran distancia, no hay duda de que en cuatro meses hubieran tenido tiempo de sobra para prepararla. Asimismo, los hombres del regimiento Brandenburg hubieran podido instruirlos en técnicas especiales. A  la "Seelöwe" les añadimos dos divisiones italianas, "Nettuno" y “San Marco”. Los “San Marco” eran en realidad un regimiento de infantería de Marina (más adelante llegaron a ser una división) y uno de sus batallones se distinguió en septiembre de 1942 rechazando un asalto británico anfibio en Tobruk.

  Así pues, la operación parece bastante factible, siempre y cuando los del Eje no hubieran tenido mala suerte (y los rusos buena suerte).

   En cuanto a la batalla de Crimea, en la realidad, el 11 Armee del general Manstein invade Crimea en octubre de 1941 y en noviembre ha conquistado toda la península excepto la gran base naval de Sebastopol. A final del año se producen los desembarcos soviéticos en las costas de Crimea, aprovechando la superioridad naval de la flota del almirante Oktabiarski, todo en el contexto de las grandes contraofensivas soviéticas de invierno. Los rusos logran recuperar la península de Kerch, al este de Crimea. Según relata el mismo Manstein en su libro “Victorias frustradas”, una nueva contraofensiva soviética en esa zona con el objetivo de reconquistar toda Crimea solo pudo ser neutralizada hacia el 20 de marzo por la llegada de la 22 Panzer... que es una de las tres divisiones que en esta historia enviamos al Norte de África y que ahora se ve sustituida por una división italiana ("Sforzesca"). 

  En total, en la realidad se enviaron al 11 Armee dos divisiones alemanas adicionales durante la primavera de 1942 con el fin de que Manstein pudiera no solo defenderse de los ataques soviéticos, sino también hacer sus dos grandes ofensivas contra Kerch (mayo 1942) y Sebastopol (junio 1942), que fueron sangrientos éxitos del Eje. Ahora, en lugar de eso, se envía por las mismas fechas cuatro divisiones italianas con la función de sostener la defensa (marzo y abril) y reemplazar, además, a las divisiones de infantería alemanas 132 y 170 ID que deben abandonar Crimea para ir al sector centro a fin de cubrir el hueco defensivo que es consecuencia de que todo este sector pierda a su mejor división Panzer (la 5 PzD, destinada en esta historia a reforzar la ofensiva en el sector Sur... es decir, cubrir el hueco dejado por la 23 PzD que en esta historia se envía a África). 

  Las divisiones italianas elegidas son la "Sforzesca", la primera en llegar (en marzo), y las tres divisiones "Alpinas"(especializadas de montaña, aunque la "Sforzesca" también era división de montaña), "Julia", "Cuneo" y "Tridentina" (en abril). La "Sforzesca" se incorporará en esta historia al nuevo ejército italiano en Ucrania (ARMIR), tal como sucedió en la realidad, en julio, una vez se produzca el desembarco. Las tres de montaña lo harán una vez se rinda y evacue al vencido ejército ruso atrapado en la península de Kerch. Parece lógico pensar que, mientras estuviesen en Crimea, Manstein querría mantener las cuatro divisiones italianas dispersas, a fin de asimilarlas mejor a su estilo de lucha (podía dispersarlas entre tareas de defensa costera -hasta que se produzca la entrada de la flota del Eje-, el frente de Sebastopol y el de Parpatch). 

  En la realidad, la "Sforzesca" se incorporó al ARMIR en julio, y las tres "Alpinas" en agosto (primero en el Cáucaso y luego en el frente del Don). Ahora podría ser igual, una vez terminada la batalla de Crimea. Solo se adelantaría su llegada a Rusia en unos meses para servir en otro frente. Cualquier función que estuvieran desempeñando estas divisiones en esos meses en Italia, podría haber sido reemplazada por los aproximadamente sesenta mil italianos que se estaban preparando por estas fechas (en la realidad) para la invasión de Malta que ahora no se contemplaría (y que de todas formas acabó cancelándose en junio). Lo mismo cabe decirse sobre las dificultades que hubieran podido tener para el reclutamiento y equipamiento estas cuatro divisiones italianas. En total, fueron siete divisiones italianas las que fueron equipadas y entrenadas, sobre todo a partir de abril, para el asalto a Malta. En lugar de preparar a esas siete divisiones (Folgore, La Spezia, Friuli, Assieta, Napoli, Livorno y Superga) para la invasión de Malta, los italianos hubieran podido adelantar el equipamiento de las cuatro divisiones ya mencionadas que se hubieran enviado a Rusia en primavera y no en verano. 

   En la realidad, tras la llegada a Crimea de la 22 Panzer en marzo, y la 28 Ligera en abril (dos de las tres divisiones alemanas que se envían en esta historia a África para reforzar a Rommel), en mayo Manstein pasó a la ofensiva (“Operación Trappenjagd”) en el este de Crimea, logrando una gran victoria. Liquidados los rusos al este, inmediatamente después liquidaría también la defensa de Sebastopol, al sur. A Manstein lo nombraron entonces mariscal de campo, pero los alemanes y rumanos sufrieron también fuertes bajas en las dos batallas.

   Una vez conquistada Crimea, fue necesario dejar cuatro divisiones (alemanas y rumanas) en función de defensa costera (de nuevo por el problema de la superioridad naval soviética en el Mar Negro). Y también en plena batalla de Stalingrado los alemanes tuvieron que estar pendientes de la amenaza de que la flota enemiga efectuara un desembarco, lo que impidió enviar estas tropas al frente, por seguir siendo necesarias como defensa costera.

   Hay que subrayar que la “Operación Trappenjagd” retrasó la contraofensiva alemana en el este de Ucrania, en mayo de 1942 (derrota de la ofensiva soviética de Timoshenko): el valioso 8 Fliegerkorps de la Luftwaffe tuvo que emplearse primero en Crimea para emplearse después en Ucrania. En esta historia estaría disponible para los alemanes de Ucrania (Grupo de ejércitos sur) desde el primer momento. 

  Con los alemanes firmemente asentados en Crimea y la flota italiana dominando el Mar Negro, los trescientos mil soldados rusos del “Frente de Crimea” se verían abocados a rendirse más tarde o más temprano. Sería una victoria barata para los alemanes del 11 Armee, que ahorrarían el equivalente de una división completa de infantería por las bajas no habidas (otro tanto les pasaría a los rumanos del 11 Armee) y que en la realidad se produjeron en las sangrientas victorias de “Trappenjagd” y Sebastopol. Además: gracias a su dominio del mar, los rusos lograron evacuar a unos ciento cincuenta mil soldados (casi la mitad) de los soldados derrotados en estas batallas, algo que en esta historia habría sido inviable.

   Por supuesto, en esta historia los rusos hubieran intentado romper el cerco pasando por el estrecho de Kerch de la península de Crimea a la península de Taman, pero no podían disponer de suficientes embarcaciones para una operación de estas características y en pocas semanas agotarían la munición de sus armas pesadas y al no poder reponerla quedarían impotentes, siempre bajo el acoso de la Luftwaffe y el cañoneo de la flota enemiga.

  Por otra parte, el mando soviético en Crimea, particularmente en el caso del alto comisario político Mekhlis, no demostró ser, en la realidad, muy brillante, mientras que Manstein era considerado uno de los mejores generales alemanes. La superioridad aeronaval hubiera sido, en cualquier caso, el factor decisivo.

  La parte más importante de este episodio es: ¿tenía opción el presidente turco Inonu para rechazar el paso de la flota italiana por los Dardanelos, de acuerdo con el cumplimiento estricto de la Convención de Montreux?

  Se diría que no. En la segunda guerra mundial nadie cumplía ese tipo de compromisos internacionales cuando la nación se veía gravemente presionada. Los turcos, en base a sus tratados firmados con el Reino Unido, deberían haber declarado la guerra al Eje por su intervención en los Balcanes y no lo hicieron. El gobierno sueco, muy democrático, tuvo que permitir en 1940 y 1941 el uso de sus ferrocarriles patrios para transportar armas y tropas alemanas que se dirigían a Noruega o a Finlandia, lo cual suponía una flagrante violación de la legislación internacional. El mismo Churchill presionó a los turcos a primeros de 1943 (y más tarde) para que, sin dejar de ser neutrales, permitieran a los aliados utilizar los aeródromos (los turcos se negaron). Hungría en 1941 se vio forzada a dejar pasar a los alemanes en su camino hacia los Balcanes (y el primer ministro húngaro optó por el suicidio). Los yugoslavos se negaron a lo mismo y fueron aniquilados (el temor del presidente turco en esta historia). Los franceses tuvieron que permitir el aterrizaje de la Luftwaffe en sus aeródromos sirios en mayo de 1941 y de nuevo en Túnez en noviembre de 1942, en ambos casos contrariando lo acordado en el armisticio de junio de 1940. Así que, con Hitler dueño del Mediterráneo de punta a punta, los ingleses derrotados en Egipto, la Luftwaffe fuertemente establecida en la vecina Grecia y los rusos derrotados en el este de Ucrania, la posibilidad de que los turcos se negasen habría sido remota. Además, ¿no habría sido muy conveniente para la seguridad turca el fin de los ataques submarinos en el Mar Negro gracias a la “limpieza” de la flota del Eje? Y no faltaban los personajes turcos influyentes partidarios de la beligerancia con el Eje, todos los cuales suponían un grave peligro político interno para el régimen de Inonu. Entre ellos se suele mencionar al jefe del estado mayor del ejército turco Fevzi Çakmak y al dirigente panturquista Nuri Killigil
(el peligro de beligerancia turca se mantuvo hasta la crisis de gobierno motivada por la evidencia de una victoria aliada inevitable).
    
  El régimen turco no tenía un signo político decantado por ninguno de los dos bandos. Se trataba de un estado autoritario, nacionalista (aunque con un parlamento y algunos partidos políticos) que muy bien podía tender a imitar modelos fascistas. Los alemanes estuvieron alentando la ideología “turanianista” o “pan-turquista” de una expansión política turca hacia sus pueblos hermanos de Asia central, que contaba con importantes partidarios dentro de la república turca y que, por supuesto, no estorbaba nada a los propios planes expansionistas nazis. Pero, en cualquier caso, la inmensa mayoría de los turcos no querían saber nada de intervenir en una guerra mundial como la que perdieron en 1918 y, aunque, desde luego, los rusos eran los enemigos de siempre, los británicos no eran considerados enemigos. Todo dependería, en suma, de, si la neutralidad se hacía imposible, elegir bien el bando en el que uno se posicionaba. En la realidad, los turcos tampoco declararon la guerra a Alemania hasta 1945.

   En cuanto al juego de cambiar la nacionalidad de los buques (en esta historia, los buques italianos pasan a ser rumanos nominalmente, para cumplir en parte las condiciones de la convención de Montreux) era algo que también se solía hacer en la realidad. Mercantes norteamericanos pasaban ante las mismas costas de Japón en plena guerra en su ruta hasta el puerto ruso de Vladivostok llevando suministros… bajo bandera soviética. Fue también el caso del acorazado alemán "Goeben" durante la primera guerra mundial, que encontró refugio en Estambul cuando los turcos aún eran neutrales pasando nominalmente a nacionalidad turca (la declaración de guerra de los turcos se produjo poco después).